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¡En defensa del territorio y de la dignidad!, comunidad indígena de Santo Tomás, Eraxamani

Abr. 28. 2019. 14:25
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Idi Media Publicaciones
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Por Cutzi

El modelo económico neoliberal aplicado en nuestro país en los últimos treinta años, aunado a una serie de políticas que le antecedieron contribuyeron a la crisis que se vive actualmente en el campo.

Con la pérdida de la soberanía alimentaria, también se ha puesto en riesgo la continuidad de formas de vida campesina, la reproducción biológica de esas colectividades, sus particulares modos de relacionarse con sus territorios, el manejo de sus ecosistemas, el control de sus recursos naturales, la reproducción de su vida en comunidad -la solidaridad y la reciprocidad- y la dimensión espiritual con el espacio, entre otros aspectos.

De igual modo, la contrareforma agraria de 1992 cuyos objetivos son disolver la propiedad colectiva, convirtiendo la tierra en mercancía, han contribuido a debilitar la propiedad social, de ejidos y comunidades.

Estas políticas han obligado a los campesinos a la migración, al abandono de sus milpas, a la venta o renta de sus tierras y con ello a sobrevivir en peores condiciones, por ejemplo, contratándose como jornaleros en sus propias tierras, aceptando la precariedad laboral impuesta por las empresas agrícolas.

Esta situación es la que ha vivido recientemente la comunidad p’urhépecha de Santo Tomás en la Cañada de los Once Pueblos en Michoacán.

La empresa mejor conocida como Agrícola Superior rentó las tierras de la comunidad por un período de 10 años, de los cuales llevan seis, pagando entre 8 y 10 mil pesos por hectárea al año, muy por debajo de los precios en otras regiones cercanas, por ejemplo, en Jalisco se paga a 32 mil pesos. Los contratos son completamente irregulares y en beneficio de la empresa.

Las tierras han sido destinadas a la siembra de fresa y arándano. Éste último cultivo ha posicionado a Michoacán y a México, en los primeros lugares de la producción mundial, con grandes ganancias, las cuales doblan o triplican al año los costos de producción.

Por ejemplo, según datos de 2016, el costo de cultivar una hectárea de arándano era de: “672,800.00 pesos con subsidio para compra de planta. Sin subsidio aumenta a 868,800.00 pesos. Si una hectárea rinde 14 toneladas, pagado a 100 pesos el kilo, la ganancia bruta es de 1 millón 400 mil pesos” (http://tierrafertil.com.mx/cuanto-cuesta-producir-una-hectarea-de-arandano/).

Durante estos 6 años la empresa no sólo ha contaminado las tierras de la comunidad con todo tipo de agroquímicos y plaguicidas, algunos prohibidos en otros países (como el Lucathion 1000 E), sino que han usufructuado del agua sin contribución alguna, se han apropiado de caminos y de tierras de uso común sin contar con el permiso de las autoridades comunales.

Los trabajadores no cuentan con los derechos laborales que les corresponden, seguro social, ni ningún tipo de prestaciones y mucho menos de reparto de utilidades, además de recibir un trato discriminatorio y racista.

Agrosso modo, son éstas las razones que explican el por qué los p’urhépechas de Santo Tomás dijeron ¡ya basta!, se movilizaron y tomaron posesión de las tierras, logrando un acuerdo con la empresa en noviembre de 2018, cuyo dueño se comprometió ante la asamblea a realizar obras en beneficio de la comunidad y mejores condiciones para los trabajadores, sin embargo, poco tiempo después se desdijo.

Ante el incumplimiento y falta de seriedad por parte de la empresa, la asamblea decidió finalmente ya no rentar sus tierras, de nueva cuenta se movilizó y bloqueo la entrada de la empresa a sus tierras.

Gracias a su capacidad organizativa lograron la firma de un convenio ante notario público y con la intervención del gobierno del estado como testigo, consistente en que la empresa se compromete a salirse de las tierras de la comunidad de Santo Tomás a más tardar el 18 de junio del presente año y a respetar a la asamblea y a las autoridades comunales.

Esta lucha es por defender su derecho al territorio, a la vida colectiva, al control de sus recursos y por ¡su dignidad como pueblo indígena!