Las epidemias en los pueblos originarios

Las epidemias en los pueblos originarios

Mar. 22. 2020. 19:27
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Pável UIiánov
Pável UIiánov

En el devenir histórico, para los pueblos originarios las epidemias representan una catástrofe demográfica y un arma de conquista en su contra, pese a ello, hoy por hoy, continúan resistiendo y luchando.  

Del siglo V al XIX ocurrieron diferentes epidemias en Europa, imperando entre todas ellas, la pandemia de “peste negra” o “muerte negra” (peste bubónica), ocurrida de 1346 a 1353, la cual aniquiló por lo menos a un tercio de la población europea (25 millones de habitantes). Ante este hecho histórico, surgieron cientos de estudios sobre el tema que nos ayudan a entender y difundir los alcances económicos, políticos y sociales que sobrevinieron tras la peste.

En contraparte, en la historia de México, sobre todo en la oficial, poco se habla sobre los millones de personas que murieron a consecuencia de las múltiples epidemias que azotaron Mesoamérica, trasladadas hemisféricamente e infectadas por los conquistadores.  

El arribo de los españoles a nuestro país, significó la interrupción y destrucción de diversas civilizaciones originarias, que de forma singular y aislada de la interacción dialéctica entre África, Asia y Europa, elaboraron sus propias concepciones de mundo, Estado,  arte y educación.

En el proceso de conquista, un factor toral que la hizo posible, fue la “guerra biológica”, que sin duda alguna debilitó a los distintos señoríos indígenas. Un segundo elemento rector se encuentra en la profunda división histórica de los pueblos mesoamericanos.  

La primera catástrofe demográfica en América de la que se tiene registro, aconteció en la isla de La Española (hoy República Dominicana y Haití), antes del atraque de Cristóbal Colon en las islas del mar Caribe, la población ascendía a 3 o 4 millones de habitantes (Fuente: Bartolomé de las Casas / Historia general de las cosas de la Nueva España), a consecuencia de epidemias principalmente de gripe (Influenza virus) y viruela (Orthopoxvirus), aunado a un explotación brutal  por parte de los españoles, sucumbió la totalidad de la población originaria, no sólo de la isla Española, sino de todas las Antillas (Roberto Cassá / Los indios de las Antillas). Lo que históricamente aceleró la importación de mano de obra y esclavismo  de África.

Aunque el número de habitantes prehispánicos que habitaban en el actual continente Americano y México aún es debatible, en promedio general,  en el México central vivían 25.2 millones de personas, en una zona de alrededor de 300,000 km2, en contraparte España y Portugal juntas no alcanzaban 10 millones de habitantes.

En un marco general, en América precolombina cohabitaban entre 90 y 112 millones de nativos. Después de Cortés,  la población de todos los pueblos originarios disminuyó radicalmente, de 1620-1625 la población  era ya únicamente de 730,000 habitantes, es decir, únicamente sobrevivió el 3% de la población indígena.

El descomunal descenso demográfico se debió esencialmente a las múltiples enfermedades víricas. Por ejemplo,  en México en 1518 una pandemia de viruela y sarampión mató a 25.2 millones de indígenas.

Para 1532 otra pandemia de viruela acabó con 16.8 millones de mesoamericanos. En el año de 1545 azotó una epidemia de Cocoliztli (hantavirus) con 6.3 millones de víctimas. En 1568, una nueva epidemia de viruela con saldo de 2.7 millones. En 1585 otra de Cocoliztli (hantavirus) con 1.9 millones. En 1595 epidemia de gripe y sarampión con 1.4 millones. En 1605 epidemia de viruela con 1.1 millones de fallecidos (Charles Mann/ Una nueva historia de las Américas antes de Colón).

La alta mortandad de los habitantes originales se debió por un lado a la carencia de inmunidad adquirida, a consecuencia de no haber mantenido exposición previa con las decenas de patógenos que arribaron a la llegada de los españoles. En segundo lugar, según los especialistas, señalan que se debió a su sistema inmunológico delimitado, esto a raíz de la escasa mezcla genética (muchos pertenecen al mismo grupo sanguíneo, el O).

Históricamente, el origen de las epidemias se encuentra en la  milenaria  convivencia de humanos y animales, quedando constantemente expuestos a los agentes infecciosos microscópicos. La gripe aviar mutó y se convirtió en gripe humana, la peste bovina se trasformó en sarampión, la viruela de los caballos evolucionó en viruela humana.


Como efecto de la implantación del sistema colonial, durante los primeros 130 años de la dominación española, murió el 95% de la población de América, de ahí la necesidad de importar mano de obra de África.

Los ibéricos de forma premeditada o inconscientemente aprovecharon las epidemias como arma central de guerra, irracionalmente 500 españoles hubieran vencido a 25 millones de habitantes de los pueblos originarios.

Aunado a las epidemias, otro factor central de la conquista fue la histórica división de los pueblos originarios, en el contexto de las contradicciones internas de las sociedades prehispánicas, los Señores locales fueron incapaces de observar en la intervención española no sólo la destrucción de las ciudades estados imperantes, sino la destrucción de sus propios sistemas de ideas, conceptos y representaciones de mundo.

En síntesis, la primera enfermedad epidémica que llegó a América fue la gripe (influenza virus) durante el segundo viaje de Cristóbal Colon, “de los propios indios murieron tantos que no pudieron contar”. A continuación, trajeron la viruela (Orthopoxvirus) “se comenzaron a pegar a los indios, que nunca la habían tenido, morían como chinches a montones, otros de hambre, debido a la enfermedad(Toribio de Benavente, Motolinía / Las diez plagas de las Indias). Posteriormente el sarampión (Morbillivirus) arribó en 1495, avivando en las Antillas los efectos que habían causado las anteriores epidemias (Cordero Campillo /Las grandes epidemias en la américa colonial).

Las epidemias históricamente han afectado cuantitativa y cualitativamente a los pueblos originarios, durante la colonia, representaron una catástrofe demográfica, contemporáneamente, por las condiciones de pobreza, exclusión y discriminación en que viven, son las poblaciones más afectadas. Sin embargo, continúan resistiendo y defendiendo sus derechos colectivos.  


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