Aumentaron quejas contra policías de Morelia, van 33 este año: CEDH

Policía de Morelia, ineficaz y violenta

Ago. 17. 2020. 12:01
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Redacción IDI Media
Redacción IDI Media

Por: Luis Sigfrido Gómez Campos / IDI Media

El jueves de la semana pasada se difundió el terrible caso de un joven de 28 años que padecía de sus facultades mentales y que fue asesinado por los elementos de la Policía de Morelia.

Se sabe que previamente los elementos policiacos fueron advertidos de las condiciones de salud mental del joven Julio César Chagolla Salcedo, el cual entró a la casa de unos vecinos, sin su autorización, en la colonia Jardines del Toreo.

Sin embargo, miembros de la familia del propio enfermo estuvieron alertando a los elementos de seguridad, que no lo fueran a lastimar dado que se trataba de una persona perturbada de la razón y que se encontraba asustado por la presencia de los policías.

Los ruegos de la familia fueron en vano, el joven, asustado, brincó por una barda hacia otra casa, se le vio caer y luego salir corriendo. Una bala lo mató, de ocho tiros que le pegaron.

La versión inmediata de los elementos de “Seguridad Pública” fue que se trataba de un asaltante que había salido con arma blanca en la mano y que, habiendo lesionado a un policía con la misma, éste le tuvo que disparar.

Los familiares del occiso dijeron que eso era una mentira para justificar el homicidio, que el muchacho no iba armado ni era peligroso.

Un periódico de circulación nacional difundió la versión de un vecino:

“Cuando los policías abrieron la puerta del lugar, el chico salió corriendo asustado y el policía le disparó en ocho ocasiones, hasta que cayó muerto, a casi una cuadra del lugar dónde había quedado encerrado; la herida que recibió el policía fue debido a que, gracias a su pésima capacitación para manejar el arma, ésta se le cayó y se disparó ocasionándole la herida. Hoy la falta de capacitación y el uso excesivo de la fuerza por parte de la policía cobró la vida de un vecino y dejó destrozada a una familia”.


Días después se pronunciaron los diputados del Congreso de Michoacán y los funcionarios de Comisión Estatal de Derechos Humanos manifestando que la “posible ejecución extrajudicial es por la falta de formación y humanización de esa corporación del ayuntamiento de Morelia”.


Los propios vecinos de la colonia Jardines del Toreo donde ocurrieron los lamentables hechos antes narrados, interrumpieron con gritos de ¡justicia!, ¡justicia!, ¡justicia!, un acto del Presidente Municipal, y fue hasta ese momento que éste removió a la titular del área responsable; suspendió a los policías involucrados en los hechos y tuvo que hacer una retractación pública de los señalamientos infundados imputados al joven fallecido, a quien se le había dado un trato público de delincuente.


Recuerdo que hace algunos años en la ciudad de Morelia no había policía municipal, la seguridad pública dependía de las autoridades del gobierno del estado. Algunos políticos se encargaron de “pelear” el derecho del municipio moreliano a manejar su propia policía.

¿Por qué si otros municipios más pequeños tienen esa atribución, no la va a tener la capital del Estado de Michoacán?

Hay quien no entiende que la ampliación de atribuciones públicas no solamente es un mecanismo para el ejercicio de un mayor presupuesto, sino que implica una mayor y más importante responsabilidad política.

La seguridad pública es una de las razones primigenias de la existencia del Estado. Los ciudadanos determinamos constituir un ente superior ante el que nos sometemos, siempre y cuando nos garantice un ámbito de paz y seguridad donde podamos vivir y desarrollarnos creativamente.

Lo único que pide el ciudadano a sus autoridades, es el control de la seguridad, y que se le administren algunos otros servicios como la impartición de justicia, la seguridad social, la regulación de la economía, etc., pero lo mínimo indispensable que pide el ciudadano es que los elementos del orden, la policía, estén al servicio de la sociedad. Si las autoridades no le pueden garantizar ni siquiera eso, carece de justificación su propia existencia.


La Policía de Morelia es, ante los ojos del mundo, una policía ineficaz y violenta. Apenas el 30 de julio pasado se daba cuenta en las redes sociales de otro asunto de brutalidad policiaca en pleno centro de la ciudad, un medio digital tituló el hecho así: “Le aplican la misma que a George Floyd, en pleno Centro de Morelia”.

En el video que el medio de comunicación difundió se ve a un hombre de cara al piso junto a un auto y a un policía sobre él presionando con su rodilla la espalda del hombre, quien emite quejidos de dolor mientras las personas que pasan le piden que pare con esa agresión. El policía que no cesa en su ataque defiende su posición diciendo que esos son los protocolos y que el señor le acababa de echar el carro encima.

Los casos de violencia injustificada en contra de la población se multiplican, si es cierto que están siguiendo las reglas de sus protocolos, éstas deben cambiar. La incompetencia de la Policía de Morelia ha llegado a los límites de lo tolerable.

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