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Antecedente de «Ley Bonilla» en Michoacan: ex magistrado

Ago. 09. 2019. 13:50
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Redacción IDI Media
Redacción IDI Media
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La llamada «Ley Bonilla» de Baja California tiene su antecedente en Michoacán en el año 2005, periodo en que los ex diputados buscaban la extensión de su poder con el pretexto de hacer concurrentes las elecciones locales y que terminó invalidándose por inconstitucionalidad, recordó el ex magistrado del TEPJF, Flavio Galván Rivera.

Entrevistado previo a la conferencia que realiza dentro del Foro de Medios Alternativos de Solución de Controversias en Materia Político-Electoral en la capital del estado, el también académico recordó este episodio de los entonces diputados locales, quienes planteaban permanecer en el cargo 20 meses más y así concurrir la renovación de las curules una vez que el nuevo gobernador concluyera su cargo.

Galván Rivera explicó que esta extensión del cargo obedecía a una reforma electoral aprobada por la entonces 70 Legislatura durante el periodo del ex mandatario Lázaro Cárdenas Batel y proponía que su sucesor durara en la silla del Solio de Ocampo poco más de año y medio, periodicidad que también aplicaba para los propios legisladores de ese entonces.

«En 2005, los diputados de Michoacán quisieron prolongar el tiempo de elección y la Suprema Corte estableció la tesis de jurisprudencia de que esto no se puede hacer, antes de la elección sí, antes de los tres meses de que inicie procedimiento electoral, tal como establece el artículo 105 de la Constitución».

Favio Galván aclaró que esa reforma electoral local quedó invalidad ante una impugnación promovida en la Suprema Corte Justifica de la Nación (SCJN), instancia que atendió el recurso promovido por el ex gobernador de Michoacán, Leonel Godoy Rangel, quien en ese entonces se vislumbraba para candidato del PRD al Gobierno del Estado.

Expuso que los argumentos que sustentó la SCJN para invalidar la reforma fue en primera instancia la inconstitucionalidad de la misma y en segundo, la a temporalidad de la entrada en vigor de la misma, pues estas adecuaciones electorales no podían ser aplicadas a esa generación de legisladores.

«Una vez celebrado, incluso, una vez iniciado el proceso electoral ya no puede haber reforma… Estaba fuera de tiempo y era para un hecho pasado; se legisla para el futuro, no para el pasado»

mencionó.

Por último, dijo que esta reforma electoral fue invalidada y afortunadamente no hay antecedente donde un gobernador, diputados o alcaldes perpetúen en el cargo sin haber sido electos nuevamente en las urnas.