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La metamorfosis de la China Pichardo

La metamorfosis de la China Pichardo

Mar. 06. 2018. 17:34
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Rodrigo Caballero Díaz
Rodrigo Caballero Díaz
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Morelia.- Para que Itzel Pichardo se convierta en “La China” Pichardo se necesitan chingadazos, la boxeadora de 24 años se transforma mientras pelea contra su sombra, contra un costal o contra una oponente.

El cambio comienza cuando saca sus vendas rosas de su casillero y se las enrolla en las manos y para cuando se sube al ring a pelear contra ella misma ya está convertida en una combatiente que según su entrenador “pega como bato”.

La joven dice que su doble personalidad es algo que a los demás les cuesta entender, porque la mujer de vestido y tacones que trabaja en el Instituto de la Juventud de 9:00 a 17:00 horas no es la misma que entrena por las noches en el Club de Box Guerreros.

Itzel Pichardo sería millonaria si le dieran un peso por cada vez que le dijeron “nada más no me vayas a pegar” o “cuidado con ella que es boxeadora” y probablemente pagaría esa misma fortuna para que dejaran de decírselo.

Es la desventaja de que una joven irrumpa en un deporte relacionado principalmente con los hombres y a pesar de que la enorme cantidad de mujeres que pelean profesionalmente el prejuicio se mantiene.

Aunque le siguen molestando las comparaciones de género cada vez que se pone los guantes, las ignora con un par de audífonos que la desconectan de su ambiente; una vez alejada se imagina que los costales son los culpables de las problemáticas del día a día.

Agarrar a golpes las peras y los costales le permite descargar sus energías, Pichardo dice que le resultaría imposible buscar con quién pelearse después de salir del club porque acaba rendida y sin ganas de andar de buscapleitos.

Pero sin importar a donde vaya, quien sabe a lo que se dedica no puede dejarla de ver con un par de guantes sobre las manos y lista para empezar a repartir catorrazos, la metamorfosis a la que se somete no siempre es visible para los que la rodean.

Este es el dilema que enfrenta a diario la boxeadora amateur que busca convertirse en profesional y llegar a las ligas mayores aprovechando su golpe de gancho que cualquier boxeador envidiaría y que de hecho lo hacen.

Al grado de que aún levanta cejas cuando repite las palabras de su entrenador de que tiene un golpe de hombre, una comparación que bien lo podría poner en la primera plana de un periódico sensacionalista por misógino pero que no es más que la experiencia de conocer las diferencias con las que pegan ambos sexos arriba del cuadrilátero.

“Yo sé que no al cualquiera le gusta como mujer que le digan eso, incluso hay hombres que me he encontrado, así chavos que como que no les agrada la idea de que yo tal vez sepa pegar más que ellos y lo entiendo pero son de los comentarios que a veces son enfadosos”, dijo en entrevista para IDI Media.

Estos son apenas algunos de los obstáculos que tiene que enfrentar Itzel Pichardo mientras busca ser profesional en el deporte de los madrazos, esta es la metamorfosis que tiene que hacer día a día para llegar a su meta de 3 minutos en 3 minutos, que es el tiempo que tarda un round en terminar y el tiempo que tiene que hacer cada uno de sus ejercicios.