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Proceso electoral 2018: un riesgo para el Bajo Balsas

Proceso electoral 2018: un riesgo para el Bajo Balsas

Sep. 21. 2017. 12:04
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Rodrigo Caballero Díaz
Rodrigo Caballero Díaz
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La Huacana.- Académicos, campesinos, ejidatarios y productores de la región del Bajo Balsas detectaron como un riesgo el inicio del proceso electoral 2017-2018; que comenzó apenas el pasado viernes 8 de septiembre.

En la recta final del gobierno del presidente Enrique Peña Nieto, las órdenes se cumplen menos, los funcionarios dejan de asistir a las reuniones y se acerca el “año de Hidalgo” aseguró la investigadora del Centro de Investigaciones en Geografía Ambiental (CIGA), Ana Burgos Tornadú.

Esto significa que comienza una carrera contra el tiempo para que los compromisos del gobierno federal con la región del Bajo Balsas se cumplan, antes de que todos sus esfuerzos se concentren en las campañas políticas.

Durante las primeras nueve reuniones de la Iniciativa Inter-sectorial ante Contingencias Climáticas en el Bajo Balsas, los funcionarios más constantes, y que más han aportado a combatir la sequía de la zona, han sido precisamente los federales pero esto podría cambiar ante la llegada de los tiempos electoreros.

Por ejemplo, durante la décima reunión de la Iniciativa, que se llevó a cabo este miércoles 20 de septiembre en el municipio de La Huacana, solamente acudieron funcionarios de tres dependencias federales, a pesar de que estaban invitadas ocho instituciones.

La Secretaría de Agricultura Ganadería Desarrollo Rural Pesca y Alimentación (Sagarpa), la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) y la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) fueron las únicas que enviaron representantes.

Esto deja truncos proyectos como el Programa de Empleo Temporal de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) y la Secretaría del Trabajo; así como el Programa de Atención a Jornaleros Agrícolas de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol) que se estaban aplicando en la región.

“En Churumuco tenemos que no nos llovió ahora en el último mes en las partes bajas y perdimos mucha cosecha, yo creo que si volvemos a trabajar en los programas del empleo nos va a ayudar a que no nos pegue tan fuerte”, dijo el tesorero ejidal Daniel Hernández.

Sin embargo, estas peticiones podrían llegar a oídos sordos conforme se van acercando las elecciones de julio de 2018, en las que se va a elegir un nuevo presidente de la República Mexicana y que, inevitablemente, generará cambios de funcionarios.

En el mejor de los casos, los nuevos funcionarios tendrán que adaptarse a la dinámica de trabajo de la Iniciativa Inter-sectorial y van a tardar en ponerse al corriente con la situación del Bajo Balsas, en el peor, podrían cerrarles la llave de los apoyos a los campesinos de esta zona de la Tierra Caliente michoacana.

Cambios en los tres niveles

Pero no solamente existe una preocupación en torno a cómo será la relación con los funcionarios del nuevo ocupante de Los Pinos, los tres niveles de gobierno se tambalean con las elecciones de presidentes municipales y la –cada vez más- posible salida del gobernador de Michoacán, Silvano Aureoles Conejo.

A pesar de que pocas instituciones estatales se han comprometido con el impulso a la región, luego de la peor sequía en 50 años que tuvieron en 2015 y tres años consecutivos de lluvias escasas, las cosas podrían ser peores para los ejidatarios y productores.

Las promesas de mejorar la situación del Bajo Balsas y los créditos para que los campesinos retomaran sus actividades agrícolas, pesqueras y ganaderas cuelgan de un hilo mientras las aspiraciones del gobernador vuelan más alto.

El nuevo gobernador interino pudiera ser menos receptivo a los problemas, luego de que hizo falta una serie de ruedas de prensa y reuniones en la Casa de Gobierno –a las que Silvano Aureoles nunca asistió- para obligarlo a reaccionar ante la sequía.

Quien sabe cuántos “periodicazos” y ruedas de prensa requiera el nuevo titular del Ejecutivo estatal para apoyar a la región del Bajo Balsas, si Aureoles Conejo decidiera aventarse en búsqueda de la Presidencia de México.

Por otro lado, en 2018 habrá cambios en los ayuntamientos de Churumuco y La Huacana, los dos municipios que conforman la región del Bajo Balsas en Michoacán, y los ejidatarios solamente pueden especular acerca de la relación con estas nuevas autoridades.

“Nosotros sabemos que no contamos con las autoridades municipales, nunca han venido a las reuniones pero a lo mejor pudieran venir otros, la mera verdad es que no sabemos cómo se va a poner”, dijo Eleuterio Martínez Pulido, técnico comunitario.

Plan de acción

Aunque sólo se puede especular cómo será el panorama político de cara a los comicios del próximo año, los sectores sociales y académicos ya pusieron manos a la obra con el trazo de un nuevo plan para impedir que una nueva contingencia los agarre desprevenidos.

Apoyados por el Centro de Investigaciones en Geografía Ambiental (CIGA) de la UNAM y el Grupo Balsas para Estudio y Manejo de Ecosistemas A.C. los campesinos trazaron una forma de lidiar con nueve distintas problemáticas detectadas en censos que ellos mismos realizaron.

En primer lugar hay que garantizar la seguridad alimentaria de la región que se ve afectada por la falta de semillas de maíz, sorgo y ajonjolí en la región así como la sequía que ahora afectó a la parte baja del municipio de Churumuco.

Los ejidatarios también buscan que se garantice la seguridad hídrica; cuyas principales amenazas son la escasez de lluvias y los pozos y sistemas de distribución de agua que permanecen inconclusos en la región.

En el tema se salud la falta de medicamentos, la falta de doctores y ambulancias, así como el posible rebrote de enfermedades como el dengue y la chikungunya serán las principales amenazas del Bajo Balsas.

Los campesinos también exigieron mayor transparencia y rapidez en la entrega de los recursos gubernamentales del gobierno federal, municipal y estatal para que los apoyos le lleguen a las personas que más los necesitan.

Estos planes para la región serán revisados constantemente hasta que termine el 2017 y comience el “año de Hidalgo”, cuando las elecciones vengan a tambalear a las pocas instituciones que se han preocupado por apoyar a la región.

Sin embargo, la doctora Ana Burgos se mostró optimista al asegurar que no son las primeras elecciones que han transcurrido y que, los propios ejidatarios, evitan que la política se mezcle con las iniciativas de los campesinos.

Como quiera que sea, ahora en el Bajo Balsas también deben tener un plan de contingencia para lidiar con las elecciones.