Alfonso Martínez no hizo obras, hizo negocios: investigador

Ago. 16. 2017. 05:32
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Rodrigo Caballero Díaz
Rodrigo Caballero Díaz

 

Morelia, Mich., a 16 de agosto de 2017. La falta de transparencia en la aplicación de recursos públicos, la mala planeación de las obras y no consultarle a la ciudadanía de Morelia sobre sus principales proyectos de gobierno le hacen pensar al economista, Guillermo Vargas Uribe, que la actual administración no está haciendo obras sino negocios.

En entrevista para IDI Media, el profesor-investigador de la Facultad de Economía de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH) dijo que el gobierno del alcalde independiente, Alfonso Martínez Alcázar, está reprobado porque su trabajo no refleja las necesidades de la ciudadanía.

En un análisis de las principales obras públicas que presumió la actual administración municipal, en el marco de su Segundo Informe de Gobierno, el profesor de la UMSNH concluyó que el principal problema es que Alfonso Martínez no está escuchando cuáles son los reclamos de sus gobernados.

“Su principal obra, la peatonalización del Centro Histórico, ni siquiera fue una petición de los ciudadanos, es un capricho, por eso los comerciantes no están de acuerdo y la ciudadanía tampoco, por la falta de planeación; no puedes peatonalizar un día y despeatonalizar al otro”, dijo Guillermo Vargas.

 

-¿Qué opina de la campaña de Camina Tu Ciudad?

-Morelia es una ciudad agresiva para los peatones, de eso no nos queda duda, pero para empezar habría que quitar los objetos que impiden caminar por las banquetas, quitar los autos que se suben a las banquetas, él mismo (Alfonso Martínez) su restaurante en la avenida Madero impide la libre circulación de los peatones.

-¿Cómo calificaría a la peatonalización entonces?

-Es una ocurrencia y además es incongruente, si la prioridad es el peatón entonces por qué no hacer las banquetas más accesibles en lugar de cerrar calles, a cuatro cuadras de la zona peatonalizada tienes la avenida Nocupétaro en la que casi no hay rampas para discapacitados y que debieron haber sido prioridad.

-¿Están mal planeadas las obras?

-No, simple y sencillamente no hay planeación, no la veo por ningún lado.

-¿Ni en el Plan Morelia Next?

-Volvemos a lo mismo, la falta de planeación, por ejemplo, las calles que han renovado son pequeños puntos que se renuevan pero no son ni los más conflictivos ni los que requieren más atención y, además, están mal hechos.

-¿Por qué están mal hechos?

-Las calles fueron hechas pensadas en los carros, no en los peatones, las banquetas fueron pensadas para los carros, las hicieron con rampas para que las personas puedan meter sus carros a las cocheras, para que el carro no haga esfuerzo, quién debería hacer esfuerzo: el carro para entrar a la cochera o la señora mayor de edad para caminar por la banqueta.

El también ex director del Centro de Investigación para el Desarrollo del Estado de Michoacán (CIDEM) dijo que las calles renovadas por la administración de Alfonso Martínez contravienen el Ley para personas con discapacidad en el estado de Michoacán de Ocampo.

En su artículo 69, esta ley señala que “Los Ayuntamientos establecerán, en reglamentos y bandos, las normas urbanísticas y arquitectónicas para la eliminación de barreras u obstáculos viales, con el objeto de facilitar el acceso y el desplazamiento de las personas con discapacidad, ajustándose a las normas oficiales establecidas”.

Sin embargo, en las banquetas de las calles renovadas –como la avenida Flor de Durazno y la Ticateme- se colocaron rampas en las cocheras particulares, así como tubos de metal para impedir que los autos de suban a la acera, con el inconveniente de que además impiden el paso de sillas de ruedas.

Todos estos elementos le hacen concluir al investigador, Guillermo Vargas, que la ciudadanía no estaba en la mente de quienes llevaron a cabo las obras sino más bien gastar el presupuesto que tenía asignado el Ayuntamiento de Morelia.

En 2016, el gobierno municipal estuvo a punto de perder 400 millones de pesos que había bajado de recursos federales por no haberlos licitado a tiempo en obra pública para Morelia, pero al final logró gastarlos a través de adjudicaciones directas, con lo que incluso contravino el artículo 43 de la Ley de Obras Públicas y Servicios.

En ese artículo, se impide que más del 30 por ciento de los montos destinados a obras públicas por las dependencias de gobierno puedan ser adjudicados directamente, por lo que se obliga a realizar licitaciones; pero con el tiempo encima no se realizaron estos procedimientos y varias empresas recibieron contratos sin tener que concursar por ellos.

Estas acciones levantaron dudas entre regidores como Osvaldo Ruiz de Morena y Benjamín Farfán del Partido Acción Nacional (PAN), quienes señalaron al presidente municipal por haber dilatado los tiempos intencionalmente con la finalidad de evitar concursos y adjudicarle directamente a empresas con las que tenía vínculos, sospechas que nunca comprobaron.

Este es otro de los motivos que llevan al investigador de la Universidad Michoacana a concluir que el alcalde hizo negocios en lugar de obra pública, en donde la falta de planeación y la opacidad en la aplicación de recursos son las principales características.

-¿Qué les falta a las obras?

-Primero que nada consenso, hay que hablar con la ciudadanía para que las obras se hagan con el respaldo de los ciudadanos y no llegar con la maquinaria a empezar a construir sin avisarle a nadie.

Luego hay que construir racionalmente -prosiguió el investigador- hay que aplicar el Óptimo de Pareto para conocer cuáles son las problemáticas más fuertes y ahí destinar los recursos en lugar de andar haciendo parches aquí y allá.

El Óptimo de Pareto es una teoría del economista, político y sociólogo italiano Vilfredo Pareto, en la que establece que es imposible satisfacer las necesidades de todos al mismo tiempo, por lo que hay que enfocar los recursos en lo más urgente y dejar lo demás para después.

Por ejemplo, este principio está mal aplicado en la renovación de la avenida Ticateme, en donde la repavimentación con concreto hidráulico abarcó desde la calle García Obeso hasta la calle Vicente Barroso de La Escayola y dejó fuera por falta de recursos la última cuadra, que es, coincidentemente, la más deteriorada de todas.

-¿Qué pasó en estas calles que no están terminadas?

-Pues que vienes saliendo de una calle muy bonita y luego caes en baches y hoyos enormes porque está mal planeado, el programa de bacheo de la ciudad es uno de los peores que hemos visto en los últimos gobiernos municipales por una sencilla razón: están gastando dinero en tapar los baches cuando deberían gastarlo en mejorar el drenaje.

-¿Por qué el drenaje?

-Porque está colapsado, las lluvias lo colapsan y las coladeras se convierten en fuentes de mierda que salen a la superficie, hay que renovar el alcantarillado para que el agua se vaya más rápido y no se formen los charcos que son los que deterioran el pavimento.

-¿Por qué no se renueva el drenaje?

-Porque son obras de gran calado que desafortunadamente no se ven, no pueden cortar listones cuando se acaban, no salen buenas fotos pero esas son las obras necesarias y lo peor es que lo saben… aquí no hay más que de dos sopas: o son pendejos o se hacen pendejos para nunca acabar.

 

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