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Ciudadanía, crítica y poder

Ciudadanía, crítica y poder

Sep. 03. 2019. 13:23
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Santiago Roel Rodríguez
Santiago Roel Rodríguez
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Criticar lo actual no te hace cómplice de lo anterior como haber criticado lo anterior tampoco te hace partidario de lo actual.

Ser inconforme con el pasado y con el presente no te hace “chairo” ni “fifi” ni conservador, ni cualquier otro apodo que quieran ponerle, te hace un ciudadano pensante y responsable, necesario para una sociedad desarrollada que lucha constantemente por mantener sus libertades y derechos.

Por el contrario, dejar de criticar y atacar a los que siguen ejerciendo su derecho a la crítica, a los que aspiran a un gobierno de calidad, o cuando menos, acotado y responsable, sí te convierte en chairo: una especie de defensor a ultranza de los políticos en turno, un miembro de una manada, de una congregación que venera a un pastor, a cambio de un sentido de pertenencia y una falsa seguridad.

El mundo no es seguro, ni justo, ni racional, pero si tú renuncias a tu derecho a pensar, a expresarte y a actuar en libertad frente a un gobierno que constantemente amenaza tus libertades y tus derechos, como éste y como los anteriores, si además, le exiges silencio a los otros, has perdido el sentido de ciudadanía, has otorgado tu poder personal a un político cuyo interés no eres tú, sino él mismo. Has caído en el juego y ahora, pretendes derrotar a los demás como tú mismo te has derrotado.

Las sociedades prósperas no son las que creen en sus políticos, sino las que los cuestionan permanentemente. La unidad no se debe dar en torno a una persona en el poder, sino a un sistema que garantiza el poder de todos porque limita el poder de quienes pueden abusar de él. Es un enfoque a sistemas, tomando en cuenta que todos somos humanos, y por ende, propensos al error y al egoísmo.

No hay excepciones, tú y yo estamos incluidos, y por ello, la pluralidad y la diversidad, la existencia de leyes claras y procesos justos, es lo único que puede convertir al mundo en un lugar menos injusto.

Por eso el poder político debe estar dividido y por ello, todo lo que no está prohibido le está permitido al individuo y todo lo que no le está permitido al gobierno, le está prohibido.

Venerar políticos -de cualquier partido y tendencia- es como creer en Santa Claus y esperar algún regalo, alguna dádiva a cambio de que te portes bien y lo apoyes. ¿Es esa la ingenuidad en la que vives? ¿Es ese el sistema político que quieres para ti y para tus hijos?

No, ¿verdad? Entonces, conviértete en el ciudadano que mereces ser. Y si renuncias a ello, si renuncias a ese poder, respeta cuando menos a los otros ciudadanos.

Deja de buscar en quién creer, cree en ti mismo y defiende tus derechos y el de los demás frente al gobierno, cualquier gobierno. Eso es ser ciudadano y es lo más valioso que tienes.

Santiago Roel R.