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Populismo y Democracia

Populismo y Democracia

May. 15. 2019. 13:21
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Santiago Roel Rodríguez
Santiago Roel Rodríguez
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¿Criticar a las élites te hace populista?

No, toda democracia vigila o debe vigilar los acuerdos del poder. En las democracias, mucha de esta labor lo hacen las organizaciones civiles (OSC), algunos medios y los partidos de oposición.

¿Querer mantenerte en el poder el mayor tiempo posible te hace populista?

No, todo partido político pretende hacerlo, aunque de manera legal.

La “voz del Pueblo” eres tú.

Lo que te convierte en populista es que no aceptas la disidencia ni dentro ni fuera de tu partido. Solo tú sabes lo que “quiere el pueblo”, solo tú tienes la verdad de esa “minoría silenciosa” y no hay espacio para la critica; todos los que no están contigo son enemigos del “pueblo”.

Si perdiste la elección, es porque los enemigos del pueblo te la jugaron en contra. Si ya ganaste pero fracasas en alguna estrategia, es porque los enemigos del pueblo no te dejan avanzar. En fin, todo lo malo es lo que no es tuyo y todos los que no te apoyan son enemigos de la verdad, la bondad y el “bien común”.

El enemigo puede ser: el neoliberalismo (en Latinoamérica), la Union Europea y los inmigrantes (en Europa), los tratados internacionales y los inmigrantes mexicanos (en los EUA), los EUA (en Cuba y Venezuela), los judíos (Alemania 1930), etc.

No importa si eres un populista de derecha o de izquierda, siempre encontrarás un enemigo a quien culpar y contra quien dirigir a la masa. Por ello, algunos de estos movimientos se nutren de teorías conspiracionistas. La verdad no importa, lo que importa es el símbolo.

Por ello, aunque hayas ganado como populista mantienes un discurso de choque y confrontación. Tu fortaleza se basa en crear un enemigo fuerte a quien vencer y mantenerlo vivo en todo momento.


Canal directo de Comunicación

Los argumentos racionales de tus críticos los descartas como inmorales. La verdad no importa, la única verdad es la que tú construyes todos los días. Lo que no es tuyo es “fake” tu tienes siempre otros datos.

Creas una línea de comunicación -de una vía- para que tus seguidores te escuchen directamente todos los días.


Concentración de Poder

Con esta estrategia poco a poco vas concentrando el poder.

Atacas a las sociedades civiles, atacas a la élite que no está contigo, atacas a los medios que no te apoyan, atacas por supuesto, a los partidos rivales, atacas a los funcionarios independientes o al sistema de servicio civil que no te apoyan, atacas a la disidencia interna de tu partido, atacas a cualquier liderazgo que te haga sombra y por supuesto, atacas a los jueces. No quieres obstáculos en el ejercicio del poder.

Buscas el apoyo del ejército como una fuerza importante con qué hacerle frente a la disidencia y para evitar un golpe de estado.

Concentras los apoyos sociales para que los electores cautivos te deban el favor. No quieres que los pobres mejoren, quieres que te deban el favor a ti.

A diferencia de los partidos demócratas, como populista lo haces descaradamente y sin ningún recato. Ya no hay máscaras que cuidar, tu estrategia es precisamente desenmascarar y concentrar el poder en ti mismo.


¿Es el fin de la democracia?

Muchos populistas no dan el paso definitivo de suprimir la democracia por temor a perder estatus en la arena internacional. Polonia, Hungría y Turquía por ejemplo, quieren mantenerse dentro o cerca de la UE para seguir recibiendo los beneficios económicos.

Otros como Venezuela sí dan el paso definitivo en contra de la democracia y pierden los privilegios.


¿Y México?

El régimen priista del siglo pasado definitivamente tenía fuertes rasgos populistas. Concentración de poder, eliminación la oposición, adulación perenne al presidente, congreso y poder judicial en manos del presidente, prensa comprada o amenazada, ataque a los empresarios independientes, control de los sindicatos y simulación de elecciones libres y competitivas.

Hoy México, sin haber logrado convertirse en una democracia plena con instituciones democráticas fuertes, se vuelve a contagiar de su propio pasado populista y de las nuevas tendencias mundiales.

Sin embargo, tiene ya cuando menos, 20 años de probar el pluralismo, la disidencia, la crítica abierta, las sociedades civiles y algunos medios independientes o cuando menos, en competencia. Pero, no hay duda de que enfrenta fuertes retos para defender las libertades personales y la democracia.


¿Qué puede ayudar?

La crítica, la denuncia, el humor, las redes sociales, las organizaciones civiles, los medios, las élites no compradas, los tratados internacionales, la realidad económica, la falta de recursos financieros y el temor a convertirse en un apestado ante la comunidad internacional.

La concentración del poder económico o político es una amenaza a la democracia, hoy tenemos la gran oportunidad de aprender, de contraatacar y de resolver.

Así como el populista desenmascara la lucha, el anti-populista, también debe desenmascararlo a él. No al populismo de derecha o de izquierda. Fuera máscaras.


Santiago Roel, es Director de Semáforo Delictivo, un proyecto social ciudadano para la paz en México. Se alimenta de denuncias ciudadanas valientes y de esfuerzos de transparencia de autoridades responsables.