¿Por qué no se han regulado las drogas en México?

Ene. 14. 2020. 13:26
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Santiago Roel Rodríguez
Santiago Roel Rodríguez

Porque el público no acaba de entender el tema y porque los políticos no actúan sobre temas que el público no acaba de entender. Unos son ignorantes, los otros, ignorantes y cobardes.

Cuando digo “público” no me refiero a un ciudadano de a pié que convive con la calle todos los días, esos suelen entender la necesidad de regular las drogas mejor que otros; los taxistas, por ejemplo.

Tengo en cambio, muchos amigos o conocidos inteligentes, estudiados y con éxito profesional o empresarial que nomás no entienden el tema.

Sus argumentos son circulares y no logran salir del círculo. No logran captar que si le quitas la plata al negocio, si lo desapareces porque desapareces el mercado negro, el plomo también baja. Y con menos plata y menos plomo le estás dando mayor oportunidad al Estado de Derecho, a que la sociedad y el gobierno puedan actuar más racionalmente y más cordialmente sin tener que matarse por un negocio prohibido.

La regulación no es la panacea y nadie en el mundo que yo conozco lo plantea así. Es solo un primer paso. Es quitarle el dinero de raíz a las mafias para que no tengan capacidad de reclutamiento, de corromper autoridades y de delinquir. Menos plata y menos plomo.

Es mejor gobierno mafioso pero regulado que gobierno mafioso por prohibición.

El gobierno mexicano es muy deficiente, pero aun así es preferible que las drogas estén reguladas a que no lo estén. Porque podremos echarle pestes al tabaquismo o al alcoholismo o a las bebidas adulteradas, pero nadie se mata por comprar y vender alcohol ni tabaco… o medicamentos.

Los ejemplos positivos de la regulación son múltiples, en drogas y en cualquier otro tema. Pero mis amigos inteligentes, en este tema son tontos. Los prejuicios, la incapacidad de entender sistemas complejos (no-mecánicos), la propaganda de guerra o la ingenua premisa de que actualmente sus hijos están protegidos y que el mercado de drogas está muy limitado, los hacen dar vueltas en círculos como macho de molienda de caña: sacándole jugo a sus prejuicios y temores.

En resumen: La regulación no es un tema intuitivo, requiere trabajo, conocimiento, investigación y cuestionamiento crítico…o ser taxista y entender el fenómeno en la práctica.


Preguntas extremas

Por ejemplo: ¿Qué pasaría si la marihuana no estuviera prohibida y tampoco regulada? ¿Si cualquiera pudiera cosecharla, fumarla o procesarla en cremas y ungüentos? ¿Qué pasaría si no intervenimos el mercado? ¿Habría más plata y plomo o menos? ¿Habría más consumos o los mismos? ¿Cuál es la causa y cuál es el efecto?

Es una pregunta que nos lleva al extremo y difícilmente se va a dar en la práctica, pero es útil para cuestionar los supuestos. ¿Habría más caos o más orden? ¿Quién es más ingenuo, el que insiste en la prohibición o el que aboga por la regulación? ¿El que exige más o menos controles?

El riesgo de una mala regulación

La marihuana se va a regular próximamente, así es que quizá ya no es relevante desgastarnos con los tontos o ingenuos, pero nos vamos a enfrentar a otro problema, el riesgo de una mala regulación. Porque los reguladores mexicanos sufren de los misma ingenuidad, incapacidad y circularidad de argumentos que mis amigos “inteligentes”.

¿Cuál es el objetivo de regular?

Minimizar el mercado negro. Ese es el objetivo. Porque como en otros casos, la sustancia no es la peligrosa, lo que es peligroso es el mercado negro.

Legisladores mexicanos

Los legisladores mexicanos son muy torpes para regular cualquier cosa y la marihuana no será la excepción. Van a tratar de meter tantos controles que acabarán por mantener el mercado negro casi intacto. Seguiremos enfrentando narcos y narco-políticos.

No entienden que el exceso de normas y controles crea caos, no orden. Insisto, si entendemos que ante la duda es mejor soltar que tratar de controlar, se puede hacer una regulación muy pragmática.

Tampoco entienden que nadie puede prever con exactitud el comportamiento de un sistema social y por tanto, la legislación debe ser laxa y acompañada de mucha información para ajustar en los procesos y regulaciones administrativas secundarias.

En ese sentido, la iniciativa de Olga Sánchez me parecía buena. Porque era laxa en lo general y proponía un Instituto
que estudiara y ajustara con base a la experiencia.

No inventar el hilo negro

El hilo ya existe. Ya hay experiencias exitosas de regulación de marihuana en el mundo. Tan fácil como copiarlas. ¡Ah no! El legislador mexicano quiere intervenir sin conocer y sin aprender de los costos ajenos.

El cultivo de amapola ya está regulado en el mundo. de hecho, solo hay 3 países que no la han regulado y producen drogas ilegales en lugar de medicamentos: México, Afganistan y Birmania. ¿En serio?

¿Cuál legislación exitosa de amapola que más les gusta: España, Francia, Turquía, India?

Las meta-anfetaminas, el “cristal”, el que conocieron en la serie “Breaking Bad” o que escuchan que en su ciudad está causando problemas entre los jóvenes marginados, son anfetaminas. Estimulantes químicos que llevan años en el mercado legal. Que le dan a los soldados para guerrear o a sus hijos con “déficit de atención” para dejar de guerrear.

¿No sería preferible ofrecerles anfetaminas de laboratorio, en un programa supervisado y gratuito a que sigan consumiendo anfetaminas callejeras?


El Sistema y la experiencia son los inteligentes

Nadie, por más estudioso o inteligente puede saber más que un mercado. Lo que sí sabemos es que el actual mercado negro de drogas es perjudicial. Sabemos que las drogas prohibidas son mucho peores que las drogas reguladas.

Insisto, el proceso de regulación debe ser un esfuerzo en donde se pone a prueba la solución y se va ajustando conforme a la información que el mercado nos brinda.

Eso es justamente lo que hicieron los suizos hace 40 años para regular la droga más peligrosa, la heroína. Pusieron a prueba el modelo, lo ajustaron y luego lo extendieron.

Si realmente queremos bajar la violencia en México, es momento de hacer preguntas de fondo y de enfatizar que lo que otros países han aprendido en la práctica. Esos países han pagando costos políticos y sociales que nosotros podemos evitar y eso es mucho más valioso que lo que un legislador mexicano pueda saber, opinar y crear, por más inteligente y honesto que sea.

Santiago Roel R.
Semáforo Delictivo

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