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Discriminación, violencia y acoso: obstáculos cotidianos de las mujeres periodistas

Mar. 29. 2019. 11:26
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Rodrigo Caballero Díaz
Rodrigo Caballero Díaz
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Morelia.- La discriminación, la violencia de género, el hostigamiento laboral, el acoso sexual, las agresiones en Internet y la falta de protocolos de protección y acceso a la justicia son los obstáculos cotidianos que enfrentan las mujeres en el ejercicio del periodismo.

Y es que cuando se dedican a esta profesión enfrentan un doble riesgo: el primero por ser periodistas en el tercer país más peligroso del mundo para ejercer el oficio según el diagnóstico de Reporteros Sin Fronteras (RSF) y el segundo por el simple hecho de ser mujeres.

Esta fue una de las conclusiones del Tercer Foro de Periodismo “Mujeres periodistas: retos y obstáculos de informar” organizado por el Centro Cultural Morelia de la UNAM y el portal de noticias IDI Media.

En este espacio participaron las reporteras Dalia Villegas Moreno, Wendy Vences Rufino y Charbell Lucio García, quienes analizaron las distintas amenazas que enfrentan a diario y los retos que tienen que sobreponer para poder practicar este oficio.

Durante 2018 en México fueron asesinados 9 periodistas, 8 hombres y 1 mujer, además de que se cometieron 389 agresiones contra comunicadores, 42 por ciento de ellas por parte de funcionarios públicos, con lo que queda claro el nivel de violencia que sufren quienes se dedican a este oficio.

“Desde lo más básico que es que nos quieran quitar la cámara, nos obliguen a borrar el material que hemos captado o incluso que algún grupo armado nos retenga por algunos minutos y nos exijan que publiquemos la información a su modo”, destacó la periodista Charbell Lucio García.

A este contexto de agresiones contra representantes de los medios de comunicación hay que sumarle su condición de ser mujer; en un país donde cada 160 minutos se comete un feminicidio y según el último reporte del Instituto Nacional de las Mujeres 3 mil 580 niñas y mujeres han sido víctimas de violencia.

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www.idimedia.com

Doble riesgo

“El papel de la mujer en el periodismo lleva una doble vulnerabilidad, honestamente, en todos mis ámbitos de trabajo me he sentido, en cuanto a mi condición de mujer, vulnerable de alguna manera”, dijo Dalia Villegas, reportera del portal de noticias Quadratín.

La periodista especializada en política del estado de Michoacán aseguró que esta vulnerabilidad en el periodismo no es más que un reflejo de una realidad que afecta a todas las mujeres en otras profesiones y oficios, por lo que no están exentas de lidiar con los mismos obstáculos que las demás mujeres.

“Veo simplemente el reflejo de una realidad social que está configurada desde hace siglos, que así se ha dibujado, que así la estamos viviendo y que en el periodismo pues no iba a ser diferente, no tendría por qué ser diferente”, destacó.

Esta realidad implica un contexto de violencia contra la mujer que ellas han tenido que sortear con métodos que ningún hombre siquiera se imagina, ya que las medidas de protección para las mujeres periodistas resultan totalmente distintas a las de los hombres periodistas, a pesar de ejercer el mismo oficio.

“Somos mucho más vulnerables a un abuso a una violación, incluso hay un manual de riesgo para periodistas de Reporteros Sin Fronteras que tiene un apartado especialmente para mujeres, que ahí se sugieren cosas como llevarte unas pastillas anticonceptivas, en caso de violación”, destacó Charbell Lucio García, reportera especializada en la cobertura de conflictos armados en Michoacán.

“Hay cosas que parecen inverosímiles, como llevar un anillo para aparentar que estás casada y así evitar el acoso y en caso de alguna agresión sexual vomitarte o decirle a tu agresión que estás en tu periodo menstrual”, destacó.

Todos estas son medidas reales que en el día a día ellas tienen que tomar en cuenta debido a esta doble vulnerabilidad: mujer y periodista, una condición que –como quedó demostrado recientemente- tiene agresores entre sus propios compañeros de trabajo.

#MeToo

Luego del impulso de denuncias anónimas a través de redes sociales mediante el hashtag #MeToo el colectivo de Periodistas Unidas Mexicanas (PUM) dio a conocer que el 78 por ciento de las mujeres han reportado haber sido víctimas de acoso dentro de sus mismos espacios laborales.

A las problemáticas de acoso sexual su suman las de acoso laboral y discriminación contra mujeres por el hecho de ser mujeres, lo que se ha convertido en una problemática más que ellas tienen que enfrentar para poder ejercer el periodismo.

“El #MeToo no debemos tomarlo como revanchismo, no es tanto venganza, es llevar el tema a la agenda diaria porque incluso como periodistas ni siquiera abordamos esos temas y son muy importantes”, dijo Wendy Vences Rufino, fotoperiodista michoacana.

En su participación dijo que actualmente las redacciones permiten que las mujeres sean violentadas por que los procesos de denuncia no funcionan y no hay protocolos de actuación al momento de registrarse estos casos tanto de acoso sexual como de hostigamiento laboral.

“En un trabajo que tuve se me cargaba la mano más que a los hombres sin explicación alguna y si te quejas es en vano porque no hay ningún protocolo de seguimiento a las denuncias, por eso las mujeres deciden no denunciar el hostigamiento ni los acosos”.

“Cuando intentamos denunciar entramos a un círculo burocrático que no tiene final, entramos y quedamos hasta en un contexto más vulnerable, hasta de posible desempleo, quedas en la mira, por eso no denunciamos”.

“El sistema nos falló, 9 de cada 10 mujeres son violentadas y no hay avances porque no se ha castigado a su violentador, porque hay riesgos, porque no se persigue como delito”, dijo Wendy Vences.

Por eso la fotoperiodista y reportera cultural reconoció el esfuerzo del #MeToo como una manera de demostrar que los casos existen, de darle voz a las mujeres violentadas y señalar a los presuntos agresores, aunque sea solamente mediante las redes sociales.

Siguiente paso

Wendy Rufino dijo que #MeToo no solamente representa un parte aguas para la sociedad en general sino también debería serlo para las empresas de comunicación pues una de las consecuencias debería ser implementar protocolos para que este tipo de violencia no exista y así cumplan con lo establecido en el Artículo 133 de la Ley Federal del Trabajo.

En esta ley queda establecido que los patrones tienen prohibido permitir o tolerar el hostigamiento y/o acoso sexual y queda establecido como una obligación jurídica que tienen que acatar todas las empresas, entre ellas las de medios de comunicación.

Respecto a este movimiento, Charbell Lucio y Dalia Villegas opinaron que el siguiente paso debería ser la denuncia formal ante las autoridades, con lo que las víctimas podrían respaldar sus dichos y buscar que los señalados paguen por las conductas que realizaron.

“Es importante denunciar, entiendo el temor, entiendo lo que significa un agravio así y puede haber muchos factores que impiden denunciar, pero si no lo hacemos está abierto a que todo quede ahí, tenemos que acudir a denunciar pero también tenemos que tejer redes de solidaridad para apoyarnos entre nosotras mismas”, dijo Dalia Villegas.

Charbel Lucio aseguró que además la denuncia servirá como una herramienta para que las mujeres se protejan en caso de que sus presuntos agresores quieran revancha y busquen denunciarlas por difamación o daños al honor (delito derogado en todo el país pero que sigue vigente en Michoacán).

Así pues, la denuncia, la creación de protocolos por parte de las empresas de comunicación y la conformación de una red de apoyo de mujeres son algunas de las propuestas que las ponentes tienen para dar el siguiente paso luego del #MeToo y así minimizar el doble riesgo de las mujeres periodistas y los obstáculos que enfrentan.

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