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Historia Prehispánica de Cuanajo, sede Kurhíkuaeri K'uínchekua (Año y Fuego Nuevo P´urhépecha 2019)

Historia Prehispánica de Cuanajo, sede Kurhíkuaeri K’uínchekua (Año y Fuego Nuevo P´urhépecha 2019)

Ene. 29. 2019. 10:40
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Pável UIiánov
Pável UIiánov

El 1 de febrero se celebra en la comunidad indígena de Cuanajo (Kuanasïo), la ceremonia Kurhíkuaeri K’uínchekua (Año y Fuego Nuevo P´urhépecha), momento ideal para delinear sucintamente su historia prehispánica. Cuanajo, comunidad con una historia centenaria, originariamente mantenía el nombre de Psïmbani (Florecer), en la zona, Tariácuri fundó diversos adoratorios a Curicaueri e históricamente forjó alianzas, fortaleció su ejército y realizó la consolidación de su prestigio y Señorío.

Cuanajo deriva de la voz p’urhépecha Kuanásï, que significa rana, por lo que Kuanasïo representa el topónimo “lugar de ranas”, lo que su denominación remite a los ojos de agua que hay en la comunidad y los antiguos pantanos o ciénegas, así como su relación pretérita con los anfibios. Significado con el que contemporáneamente se identifica el pueblo de Cuanajo (Fuente: Cargueros Kurhíkuaeri K’uínchekua Kuanasïo / 2019).


Antes del arribo de los españoles, Cuanajo mantenía el nombre significativo de Psïmbani (Tzipan-Zinban en el siglo XVI) cuyo significado es el verbo intransitivo florecer (Lucas Amaruc, CENEsPO / 2019), palabra congruente con la zona verde y fértil donde se encuentra asentada la zona arqueológica de Cuanajo, catalogada como “Pueblo Viejo” por el Instituto Nacional de Antropología e Historia, situado en las inmediaciones del ancestralmente llamado cerro Hoátaro pexo, sitio de dos conjuntos de edificios ubicados sobre plataformas,  con una extensión de aproximadamente dos kilómetros cuadrados, esto sin contar las zonas habitacionales, (Trejo Lilia, Informe sobre un reconocimiento a la zona arqueológica “Pueblo Viejo”, en las inmediaciones de Cuanajo / 1981)“decid a Tariácuri que esté en el lugar que está(Psïmbani), que aunque sea pedregales que todo es buena tierra, que allí primero se hace y granan los maizales, que en otra parte, y los melones, y las semillas”

En Psïmbani o “Pueblo Viejo” de Cuanajo, se identifica por lo menos una “yácata sobre una nivelación”, construcción propia del pueblo p´urhépecha,  lo que históricamente corresponde al sitio construido y habitado por Tariácuri (Espejel Claudia, Voces, lugares y tiempos, claves para comprender la relación de Michoacán / 2004). De igual forma, la tradición oral de la comunidad, identifica al “Pueblo Viejo” o Psïmbani, como antecedente de la comunidad de Cuanajo, ideario presente sobre todo en los adultos mayores, sin embargo, las nuevas generaciones han desarrollado esfuerzos para su trasmisión oral y escrita, sobre todo entre los niños del pueblo (Pérez Bertha, El origen de Cuanajo / s/f).    

En el libro Relación de Michoacán, se narra cómo Tariácuri habitó la zona del actual Cuanajo, así como su nombre antiguo  “Y hizo su asiento a las espaldas de una sierra, llamada Hoata pexo y hicieron allí cúes (yácatas) y las casas de los papas (adoratorios), y los fogones y casas…Y estaba a la sazón Taríacuri en un lugar llamado Zimbani, haciendo flechas y saludáronle los viejos”(Relación de Michoacán, Alcalá Jerónimo /1540).

En perspectiva, en Cuanajo vivió Tariácuri, una de las máximas figuras históricas del Señorío P´urhépecha, guerrero audaz y el estratega natural de la conformación del Estado P´urhé. En Psïmbani se forjó una alianza matrimonial entre la hija del principal Chanshori, Señor de Curinguaro y Tariácuri, de la cual nació Curatame, alianza matrimonial que perduró poco y continuó en guerra permanente entre Señoríos, culminando con el triunfo militar de Tariacuri.


Psïmbani funcionó como territorio de defensa, sitio de fortalecimiento del gobierno y ejercito uacúsecha “Allí, avivándose el valor y la energía del Rey (Cazonci o Irecha), organizó sus  tropas, construyó armas y reunió provisiones de toda clase” (Ruiz Eduardo, Michoacán. Paisajes, Tradiciones y Leyendas / 1891). De esta forma, Cuanajo formó parte del territorio núcleo sobre el que se cimentó el poderoso Señorío P´urhépecha, se convirtió en un pueblo importante desde tiempos de Tariácuri (Alonso Ramón, Cuanajo Michoacán: notas de su historia). En Psïmbani también se destaca el trabajo de los consejeros de Tariácuri: Chupítani, Tecaqua y Nuríuan, como embajadores, forjadores de alianzas y protectores.      

Psïmbani es un centro de alianzas y guerras, mantiene un significado histórico, pero también ideológico, en el sitio, Tariácuri empieza a ser conocido en todos los Señoríos como gran guerrero y gobernante. La Relación de Michoacán en su Capítulo XVII, Segunda Parte, describe al respecto “¿Quién no te conosce a ti, señor Tariácuri? Que has florecido en fama en este monte llamado Hoátaro pexo y eres rey y llegas ya al cielo, por fama, donde están los dioses, y al infierno y a las cuatro partes del mundo. ¿Quién te deja de conocer que te llamas Taríacuri?”.

De igual forma, ideológicamente en Psïmbani se da una batalla ideológica entre el dios Curicaueri y el Dios Hurendequavecara. Curicaueri es el dios del fuego y la guerra p’urhépecha, la cual se hacía en su nombre, también en su honor se encendía el fuego perpetuamente y se le tributaba leña, se le representaba como un gran fuego, un núcleo de obsidiana o un águila blanca. Hurendequavecara, “dios del lucero», uno de los hermanos de Curicaueri «que fueron engendrados juntos», de los llamados Tiripemencha, asociado al planeta Venus y al color rojo, se le ataviaba con mantas y penachos de plumas de diversos colores. La batalla ideológica culminó con el triunfo de Curicaueri a través de Tariacuri, quien venció militarmente al Señorío de Curinguaro. 

Sobre las habilidades guerreras de Tariácuri en la zona se destaca “Y estaba un pajarillo…colgado de una flor que estaba chupando la miel y viéndolo Zurunban (Señor de Tariaran), dijo a Tariácuri: ‘¡Oh, qué hermoso pajarito; señor, fléchale! ¿Cómo? ¿No eres chichimeca? Tírale’. Respondió Tariácuri: ‘que me place. Yo le tiraré, hermano’. Y puso una jara (arbusto) en el arco y ya que le quería tirar, dijo a Zurunban: ‘Mírame a la mano y ve por él y trae hacia acá la flecha’. Y como soltase, acertó y dijo Zurunban…cierto que eres chichimeca, que este pájaro no es tan grande…No faltas ni yerras tiro y no hay quien te alcance en tirar» (Alcalá, op. cit).

En síntesis, en el Cuanajo prehispánico, ancestralmente llamado Psïmbani, es donde se inicia el florecimiento del poderoso Señorío P’urhépecha. En el Cuanajo contemporáneo, el Año y Fuego Nuevo P’urhépecha, una vez más ayuda a florecer el idioma, la cultura y la historia p´urhépecha, ayuda a florecer Juchári Uinápekua, florecer Nuestra Fuerza.

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