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“Los muros que dividen y separan, son mala cosa en la historia”: José Thompson

“Los muros que dividen y separan, son mala cosa en la historia”: José Thompson

Ene. 27. 2017. 22:53
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Redacción IDI Media
Redacción IDI Media
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¿Qué tal si los latinoamericanos tratamos de pensar como bloque, negociar con inteligencia colectiva y potenciamos nuestras riquezas que son muchas y practicamos la tolerancia y la coexistencia productiva?, reflexionó José Thompson Jiménez “los muros que dividen y separan, son mala cosa en la historia, inútiles como la línea Maginot (una línea de fortificación y defensa construida por Francia a lo largo de su frontera con Alemania e Italia) que habría de blindar a Europa de la base Alemán, sólo para verlos colarse con el costado”.

En su conferencia magistral en el Foro Internacional, Michoacán, Gobernanza y Desarrollo Democrático, el director ejecutivo del Instituto Interamericano de Derechos Humanos (IIDH), con sede en San José, Costa Rica dijo que “esos muros son vergonzosos signos de oprobio o de atractivo turístico, como la Muralla China infinita e inacabada. Todo muro divisorio ha tenido su fin, tarde que temprano”.

Sin embargo, al inicio de su intervención, dijo que es fundamentada la alarma de las relaciones internacionales, sobre todo porque a pocos días de haber tomado protesta como Presidente de Estados Unidos, Donald Trump “ha conseguido una distancia con China, la Unión Europea y México, ha atacado a los artistas que han hablado en su contra, desdeñado multitudinarias marchas de mujeres y de otros en su contra, ha confrontado a científicos, ha mentido a decir que grandes multitudes lo aclamaron en su posesión”.

Thompson Jiménez, además de enlistar la situación de varios países que al igual que el nuestro enfrenta altas proporciones en migración, políticos incapaces de leer la inconformidad social y dando paso a que cualquier debate superficial se registre principalmente en la televisión “un mundo en que la corbata del candidato es más importante que su visión de futuro”.

La visión social también se ha desvirtuado “al punto que los inteligentes son, por definición sospechosos, privilegiando a la gente que entre menos inteligentes, es mejor, algo pasa con esos valores; los expertos-fanáticos y los tontos-agradables, por lo que el mensaje correcto es una pérdida absoluta de tiempo y esfuerzo. Hoy el simplismo se celebra”.