​El último guardián de Los Filtros Viejos

​El último guardián de Los Filtros Viejos

Mar. 15. 2018. 16:55
  |  
Rodrigo Caballero Díaz
Rodrigo Caballero Díaz
Compartir

Morelia.- Don Miguel se acomodaba la gorra para taparse del Sol y con las manos trataba de imitar la forma de los binoculares que se le olvidaron en su casa para intentar ver a los venados a lo lejos.

 

Es inútil, aunque hubiera traído su equipo no podría observarlos porque la realidad es que ya no están ahí en el cerro, el ruido de la maquinaria que construye el Ramal Camelinas los espanta y si llegan a salir es durante la noche.

 

Don Miguel estaba parado en la base de una nueva carretera que hace dos años era un cerro y ahora se perfila para ser la vialidad más importante que conecte el sur de la ciudad de Morelia, más específicamente a las plazas comerciales Las Américas y Altozano con una sola calle.

 

Camina por en medio de lo que va a ser una carretera como si además de ser el vigilante de la reserva ecológica de los Filtros Viejos también fuera el velador de la obra que realizan sobre esta antigua Área Natural Protegida (ANP).

 

Atrás de él lo siguen dos perros guardianes, un mastín napolitano y dóberman que le regalaron sus antiguos dueños porque pensaban que iban a ser pequeños para siempre y cuando comenzaron a comerse los muebles de la casa decidieron deshacerse de ellos.

 

Un 31 de diciembre de 2009, el entonces gobernador de Michoacán, Leonel Godoy Rangel, decidió que el ANP de la Loma de Santa María estaba muy grande y por decreto le quitó el 27 por ciento de su superficie.

 

De la noche a la mañana quedaba abierta la puerta para que esos terrenos se convirtieran en tierra fértil para la urbanización y pocos meses después comenzó un proyecto vial que amenaza con acabar con el “último pulmón de Morelia”.

 

Así lo conocen ambientalistas e investigadores que buscan protegerlo y se le pegó el nombre a don Miguel de cuando llegaban a su casa a hacer reuniones y a comer utilizando el horno de barro que tiene.

 

Don Miguel vive en lo que iban a ser locales comerciales a la entrada de la reserva ecológica desde hace 20 años y se mantiene con un sueldo que le dan organizaciones de vecinos y vendiendo cocos a los visitantes.

 

A las 5:00 horas se da la primera vuelta al cerro para recoger la basura antes de que lleguen los que se meten a correr a la reserva, desafortunadamente el ruido de la maquinaria y el olor a diesel no sólo espanta a los venados, también ahuyenta las ganas de ejercitarse.

 

“Antes como a las cuatro ya había movimiento, a las cinco llegaban los ‘deportistas’ esos que vienen a hacer ejercicio, a las seis otros pocos y por ahí como a las 11 empezaban a llegar los chavos que se iban de pinta y se vienen aquí”, relató don Miguel.

 

Ahora cada vez menos personas se meten a los Filtros Viejos, aunque sigue siendo un lugar muy visitado por alumnos de primarias, secundarias y preparatorias, así como practicantes de ciclismo y montañismo durante los fines de semana.

 

El intento de desalojo

El Ayuntamiento de Morelia intentó desalojar a Miguel Álvarez Valencia, el vigilante del área de conservación ambiental de los Filtros Viejos, el pasado 7 de marzo de 2018, cuando estaba en el cerro limpiando.

 

Un grupo de unas 30 personas entre empleados y policías estaba tirando la valla de su casa y comenzó a retirar lo que consideraron basura, cuando decenas de vecinos acudieron al rescate, en eso llegó la prensa y los trabajadores del ayuntamiento se fueron.

 

Este fue el primero intento de desalojarlo luego de varios meses de amenazas contra el vigilante, a quien desde octubre de 2017 lo han visitado funcionarios para asegurarle que iban a quitarlo del lugar para empezar con un proyecto comercial.

 

Se trata del proyecto de embellecimiento denominado “Plaza de Acceso al Área Natural Protegida de los Filtros” organizado por el Ayuntamiento de Morelia para mejorar la imagen de la entrada de la reserva ecológica.

 

Los colonos señalaron que la intención siempre ha sido urbanizar esa zona para construir fraccionamientos privados a los que tendrán acceso a través del Ramal Camelinas, una obra vial con la que no están de acuerdo pero que estaría terminada para junio de 2018, según la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT).

 

Actualmente hay dos predios sobre los que se pretende fraccionar: ‘El Platanal’ y ‘Cruz de la Capilla’ en la Tenencia de Jesús del Monte, que abarcan 76 hectáreas de lo que antes eran una arboleda y ahora lo único que crece en esos terrenos es la plusvalía.

 

Luego del intento de desalojo, don Miguel corre el riesgo de ser el último guardián de los Filtros Viejos como zona de reserva ecológica, se podría convertir en un área urbana en la que no habría árboles porque él dice que son un obstáculo para el desarrollo.

 

“La ignorancia se paga aparte”, repite una y otra vez en un enorme soliloquio, a veces para decir que un árbol está mal plantado, a veces para señalar que la urbanización se está comiendo al bosque.

 

“Vámonos por un coquito, que bien lo tenemos merecido”, concluyó luego de la caminata por lo que era un bosque, ahora es una terracería y dentro de poco será una carretera, antes de partir echa una última mirada al cerro pero ningún venado aparece.