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Buscan orden de aprehensión contra militares que mataron al niño Hidelberto

Oct. 15. 2019. 12:09
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Rodrigo Caballero Díaz
Rodrigo Caballero Díaz
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Aquila.- La trayectoria de la bala que mató al niño Hidelberto Reyes García señala que fue disparada desde la caja de una camioneta del Ejército Mexicano, ahora sólo falta que un juez emita una orden de aprehensión para detener a los militares que participaron en los hechos.

Al menos eso es lo que espera la comunidad indígena de Santa María Ostula en la región de la Sierra-Costa del estado de Michoacán, donde el 19 de julio de 2015, un operativo policiaco-militar terminó con una decena de heridos y la muerte de un niño de 12 años.

Luego de cuatro años sin justicia, los comuneros nahuas de la costa michoacana esperan que ahora sí se castigue a los 15 soldados que dispararon aquel domingo en medio de una protesta tras la detención del ex coordinador del movimiento de autodefensas, Cemeí Verdía Zepeda.

Aquel día, cientos de pobladores cerraron la carretera para impedir la detención del entonces comandante de las autodefensas -sin saber que ya había sido trasladado en helicóptero hasta la ciudad de Morelia- pero en el puente vehicular de Ixtapilla un oficial de policía disparó al aire provocando que los militares abrieran fuego contra la población desarmada.

En entrevista exclusiva, el abogado de la comunidad indígena, Raymundo Ortiz Martín del Campo, aseguró que una vez que la Fiscalía General de la República (FGR) emita el dictamen correspondiente se tendrán los elementos suficientes para llamar a cuentas a los soldados que dispararon sus armas.


La reconstrucción del disparo

El miércoles 2 de septiembre de 2019, la FGR viajó hasta la comunidad de Ixtapilla en la carretera costera de Michoacán a unos 200 kilómetros del puerto de Lázaro Cárdenas para realizar una diligencia que determinaría la trayectoria del proyectil que acabó con la vida del niño Hidelberto Reyes García.

“Todavía en esta fecha está el agujero en el cristal que permite la referencia del cuerpo, se hizo un ‘dummy’ con la estatura exacta y se llevó a cabo la prueba poniendo un vehículo Chevrolet como el que utilizan los militares”.

explicó el abogado de la comunidad.

Con un hilo la experta perito de la FGR trazó el trayecto de la bala desde las esquirlas que pegaron en una pared del restaurante Costa Michoacana hasta la caja de una camioneta tipo Cheyenne ubicada sobre la carretera costera, desde donde testigos de los hechos narraron que habían disparado los elementos de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena).

La prueba fue positiva, un oficial de la Policía Federal Ministerial sostuvo su rifle en posición de tiro apuntando hacia el restaurante que está ubicado al pie de la carretera y el hilo trazó una línea directa hasta la ventana del local; en el vidrio la bala se partió en seis esquirlas y dos de ellas le pegaron en la cabeza al niño de 12 años.

“Lo que aparece ahora es que encontramos la altura más cercana a los hechos desde donde se disparó, que sigue comprobando que fue desde un vehículo militar y que fue un militar quien disparó, eso sigue corroborado y destruye totalmente la hipótesis de que habían sido disparados desde los árboles o por gente armada”.

aseguró Raymundo Ortiz.

Luego de cuatro años por fin se realizó esta diligencia que se retrasó entre otras cosas porque solamente hay una experta perito para este tipo de pruebas en todo el país, además de que el expediente que consta de cuatro tomos y más de mil hojas pasó por al menos cuatro agentes ministeriales en tres ciudades distintas de Michoacán.

Los comuneros indígenas nahuas esperan que el dictamen que emita la FGR con base en esta prueba pericial sea determinante para que se giren órdenes de aprehensión correspondientes y se haga justicia para la comunidad y para la familia de Hidelberto; sin embargo, este proceso podría tardar hasta ocho meses.


Militares desaparecidos

Al menos 15 militares regresaron con menos balas de las que salieron del cuartel aquel 19 de julio de 2015, por lo que es fácil saber quiénes detonaron sus armas, el problema es que seis de ellos se dieron de baja de la Sedena a los tres días del operativo y actualmente se desconoce su paradero.

“El ejército solamente presentó sus bajas con su último domicilio conocido en donde se les notificó que se tienen una orden de comparecencia por eso no está muy claro quién fue directamente el que disparó”.

dijo Raymundo Ortiz. 

De acuerdo con el reporte de la Sedena fueron 17 armas las que se dispararon por parte de personal del 65/o Batallón de Infantería con sede en el municipio de Coalcomán, Michoacán y solamente ellos dispararon contra la población de la Sierra-Costa.

Raymundo Ortiz aseguró que la comunidad no solamente buscará consignar a los militares que participaron en el operativo sino también a los mandos que lo ordenaron pues aseguró que se cuentan con elementos para comprobar que fue ilegal y se actuó con premeditación, alevosía y ventaja.

“No había ninguna orden de aprehensión ni nada que justificara un operativo de esa magnitud, a Cemeí Verdía lo presentaron detenido en flagrancia por portación de arma de fuego, un arma que le dio el mismo gobierno. Era un todo un despliegue militar para provocar a la población y justificar una masacre de autodefensas”.

aseguró.

Uno de los elementos claves es el reporte de la Sedena que informa que sus elementos viajaban para patrullar la zona, cuando en realidad era un operativo conjunto con el Gobierno del Estado de Michoacán y portaban equipo antimotines por lo que esperaban una posible confrontación con los pobladores de la costa.

“No puede nada más consignarse por lesiones y homicidio sino que también se tienen que desprender las responsabilidades penales de los mandos civiles y militares por abuso de autoridad y ejercicio indebido del servicio público”

concluyó el abogado.

Ahora sólo queda esperar que el dictamen de la FGR corresponda a lo que se realizó el pasado miércoles 2 de octubre, mientras que los pobladores indígenas nahuas siguen el juicio para llamar a cuentas a militares, policías y mandos que participaron en el ataque.