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El Cereso ‘Francisco J. Múgica’, entre el autogobierno y las condiciones precarias

El Cereso ‘Francisco J. Múgica’, entre el autogobierno y las condiciones precarias

Abr. 05. 2017. 11:48
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Rodrigo Caballero Díaz
Rodrigo Caballero Díaz
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Isabel estaba revisando su Facebook cuando una noticia le apareció en su pantalla, “Cierran el Cereso ‘Francisco J. Múgica’” decía el encabezado.

“Imagínate lo que sentí, si mi marido está ahí, yo me vine corriendo de mi casa pero ya era muy noche y no me dejaron pasar, lo único que quería saber era si él estaba bien”, dijo Isabel.

Como la mayoría de los familiares que tenían internos adentro del Centro de Readaptación Social “Francisco J. Múgica”, Isabel se enteró de la reubicación de los presos tarde, no tuvo tiempo de nada.

“Hasta hoy fue que nos dejaron sacar las cosas de mi marido, yo vivo sola con mis hijos y están chicos, entonces le pedí a un vecino que nos ayudara a sacar las cosas de mi marido con su camioneta porque ya nos dijeron que lo que no saquemos lo iban a tirar”, dijo la mujer.

“Por seguridad no podía avisársele a las familias porque, si bien, es cierto que no teníamos personas privadas de la libertad de máxima seguridad se tenía que manejar con cautela”, dijo el director del Cereso, Félix López Rosales.

Rosales aseguró que la intención era que los presos fueran tomados por sorpresa, aunque la mayoría ya sabía del traslado porque “quién sabe quién les avisó”, dijo el director de un penal en el que los propios presos controlaban desde la comida hasta las visitas.

Según informes de 2016, La Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH) el “Francisco J. Múgica” o “La Peni” tenía la calificación más baja de los 11 penales del Estado de Michoacán, 6.07 sobre 10.

Entre los principales problemas estaban la falta de mantenimiento de la infraestructura, la mala distribución de los internos e, incluso, sobrepoblación en algunos dormitorios; pero sobre todo los presos se encargaban de funciones exclusivas de la autoridad como la seguridad, las visitas y la comida.

El titular de la CEDH,  Víctor Manuel Serrato Lozano, dijo que el autogobierno y las condiciones precarias de los internos eran demasiado y recomendó que “La Peni” se cerrara, una exigencia que ha realizado la Comisión de Derechos Humanos desde 2014.

La prisión de los autodefensas

A las precarias condiciones señaladas en informes de la CEDH en 2014, 2015 y 2016, hay que sumarle 170 nuevos inquilinos que llegaron luego de su detención en Lázaro Cárdenas, se trataba de autodefensas arrestados junto al doctor José Manuel Mireles.

El director de “La Peni”, Félix López, dijo que los miembros de las autodefensas estaban confinados únicamente a las galeras 28 y 29, “por cuestiones de seguridad”.

Solamente dos galeras para más de la mitad de la población que había; a pesar de que las galeras no tienen espacio más que para 40 reos, según confirmaron algunos custodios del “Francisco J. Múgica”.

Los ex autodefensas permanecen en prisión a pesar de que pueden llevar sus procesos legales en libertad, sin embargo, necesitan pagar una fianza de 120 mil pesos y ninguno de ellos puede costearla.

Ejemplo de mal ejemplo

Inaugurado en septiembre de 1958 bajo la administración del gobernador Dámaso Cárdenas del Río, “La Peni” era una de las mejores instalaciones carcelarias hace más de medio siglo pero para 2014 la CEDH consideró que había “agotado su capacidad de funcionar correctamente”.

Para finales de 2016, luego de que la Comisión de Derechos Humanos realizara sus últimas evaluaciones, la situación llegó al punto de que el ex subdirector de Centros de Reinserción Social de Michoacán, Jorge Alejandro Montiel Villaseñor, reconoció que debía cerrarse.

Este domingo las recomendaciones de la CEDH fueron escuchadas y 334 reos abandonaron “La Peni” para ser trasladados al Centro de Readaptación Social “David Franco Rodríguez” mejor conocido como “Mil Cumbres”.

El problema es que la reubicación no acaba con los problemas de los 11 reclusorios que existen en Michoacán, por ejemplo, el Cereso de “Mil Cumbres” era en 2014 uno de los más saturados en un 80 por ciento de su capacidad.

Los demás centros penitenciarios de Maravatío, Zitácuaro, Charo, Apatzingán y Uruapan también han sido señalados por problemas similares -aunque menos graves- de autogobierno, sobrepoblación y corrupción.

Contrario al discurso de la reingeniería del Gobierno del Estado de Michoacán, “La Peni” no era el problema y eliminarla no es la solución, era un caso emblemático de lo mal que pueden estar los Ceresos michoacanos, un ejemplo de mal ejemplo en el que las demás “Penis” corren el riesgo de caer.

Mientras su marido se acomoda en su nueva celda, con sus nuevos compañeros y desempaca sus únicos dos cambios de ropa que le permitieron llevarse, Isabel espera que el vecino aparezca para llevarse la ropa, algunos aparatos y muebles y los banquitos que le compró para que pudiera sentarse en su celda.

“Nos dicen ‘no se preocupe señora, se lo llevaron a un lugar mejor’, eso no es consuelo, un lugar mejor ha de ser su casa, con su familia, yo espero que salga pronto porque la cárcel se lo ha acabado”, dijo Isabel y tragó saliva lo más fuerte que pudo.

Ex-autodefensas estaban confinados en dos galeras del “Francisco J. Múgica”