Detención del “Lico” abre una puerta a la justicia en la costa michoacana

Detención del “Lico” abre una puerta a la justicia en la costa michoacana

May. 15. 2017. 07:00
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Heriberto Paredes
Heriberto Paredes
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Detención del “Lico” abre una puerta a la justicia en la costa michoacana

 

Aquila.- Los Caballeros Templarios asolaron la costa michoacana y, a la usanza de lo que ocurría en la región de la Tierra Caliente, comenzaron a cobrar algunas cuotas e imponer la venta de estupefacientes hasta que de pronto, a partir del 2010, controlaron la vida política, económica y social de esta zona y decidían quién podía vivir y quién debía morir.

 

 

El jefe de plaza, Federico González, mantenía un férreo control y no le importaba deshacerse de cualquier persona que se entrometiera o estropeara sus negocios. “Lico”, como también se le conocía al jefe de plaza, es recordado –sin embargo–, más por las personas que mandó matar que por los otros negocios ilegales que comandaba.

“En julio de 2008 mandó a matar a mí papá a golpes. Mandó a un primo de él y a otras gentes más. Y lo hicieron parecer como si hubiese sido una borrachera. Y a partir de ese asesinato, empezó a crecer de forma descomunal el poder de Lico. Empezó a verse las camionetas con gente armada, los retenes, los recorridos y ya les empezó a caer a la gente de la comunidad en los domicilios. Se manejaba una lista de personas”, relató Germán Ramírez, encargado de la seguridad en el municipio de Aquila.

 

Detención del “Lico” abre una puerta a la justicia en la costa michoacana

 

Para Ramírez, como para muchos de los comuneros y comuneras de la comunidad de Santa María Ostula, municipio de Aquila, el poder de Federico González estaba directamente relacionado con la profundidad del daño que sufrió la comunidad nahua a raíz de la presencia y acción de los Templarios. Mientras que el despojo de la madera sangüalica se llevaba a cabo, las extorsiones y la eliminación de obstáculos completaban el cuadro. Por supuesto que entre 2006 y principios de 2014, ninguna autoridad impidió que el crimen organizado tomara control de la Sierra-Costa michoacana y en muchos casos contribuyó a que esto ocurriera.

Hoy la situación es diferente. El pasado 27 de marzo Federico González fue detenido en Nayarit. Al parecer estaba siguiendo una ruta con destino a la frontera mexicana con Estados Unidos. Hasta el momento no se tiene mucho conocimiento del proceso que llevó a la detención de este criminal y por qué ahora fue detenido y no durante los más de ocho años en que fue denunciado como jefe de plaza de los Caballeros Templarios en Aquila. Hasta el momento se han presentado varias denuncias en su contra por asesinato, desaparición forzada, extorsión y el robo de madera. Fueron varias familias de la comunidad de Ostula quienes, de inmediato, se movilizaron y se trasladaron a Morelia para llevar a cabo el procedimiento de denuncia y evitar que se le concediera libertad al Lico.

“No es tanto la alegría pero sí se motiva uno porque él es el autor de todos los males de esta comunidad. En cuanto supimos de su detención la comunidad se organizó para ver qué hacer en contra de ese mal hombre. Lo que acordamos fue poner las denuncias en contra de él por los asesinatos, las desapariciones y extorsiones y todo lo que resulte en contra de él”, comentó en entrevista Nicolás Flores, presidente del comisariado de bienes comunales de Ostula.

 

 

La relación con Mario Álvarez

“Él es de La Placita, sus familiares siguen aquí. Muchos dicen que era un muchacho buena onda pero ya ves, con el tiempo se vuelve uno bueno o se vuelve uno malo. Ahí hay dos carreras que agarrar y su propuesta fue agarrar el vicio de la droga. Ese trabajo que él hacía se acompañó del que fue presidente municipal dos veces, Mario Álvarez. A él también lo hemos estado denunciando”, sostuvo Flores al tratar de indagar sobre los inicios de Lico como operador criminal.

 

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Mario Álvarez, militante del Partido de la Revolución Institucional (PRI), fue dos veces presidente municipal y tenía una especial ambición por mantenerse en este cargo. La comunidad de Ostula siempre fue crítica respecto a esta ambición política y se opuso a través de varios líderes comunitarios, quienes levantaron la voz en contra del cacique originario de Aquila.

Precisamente este fue el caso de Diego Ramírez, padre de Germán Ramírez, quien en 2008 fue asesinado por mandato de Álvarez pero a través de la operatividad de Lico. Cuando alguien expresaba oposición o era considerado como un obstáculo político, Álvarez ordenaba su asesinato o desaparición y fue siempre Lico su hombre de confianza. A partir de mediados de 2009, tras la recuperación de tierras que Ostula lleva a cabo y de la conformación de su guardia comunal, estos dos personajes se volvieron enemigos frontales de la comunidad nahua de Santa María Ostula.

“Lico trabajó directamente con la política. Si a Mario Álvarez en la política le estorbaba alguien, le decía a Lico ‘fulano de tal’ hay que matarlo”, afirmó Germán en una entrevista realizada para valorar los efectos de la detención de Federico González.

De hecho, Nicolás Flores coincide en este punto con el comandante y explica cómo Lico y Mario Álvarez van de la mano:

“Mario no vendía droga, pero mandaba matar gente por la política porque él fue presidente municipal una vez. Dejó pasar tres años y se lanzó otra vez y fue presidente municipal y ya estaba queriendo una tercera vez. Los líderes de Ostula decían que ya no querían que él fuera, entonces se enteraban y como ya era amigo de Lico, le decía ‘quiero que me lo desaparezcas porque me estorba, es un líder de Ostula que no quiere que yo sea presidente’. Al día siguiente, Lico mandaba a su gente y él ya no amanecía. Así le pasó a muchos”, afirmó categórico Flores que, aunque sin ser parte de la autoridad en el momento referido, estaba al tanto de cómo se daba la situación en esta parte de la Sierra-Costa michoacana.

 

 

Sin posibilidad de denunciar

 

Al igual que las denuncias efectuadas por el doctor Mireles a comienzos de 2013, en la Sierra-Costa michoacana era imposible presentar una denuncia o una demanda en el Ministerio Público; hacerlo podía costar la vida u obtener como resultado un estado de amenaza constante en el mejor de los casos.

“Antes no podíamos poner una denuncia porque el que ponía una denuncia por robo o muerte o por desaparición, en cuanto lo hacíamos, a las dos o tres horas o al día siguiente el que metiera la demanda aparecía muerto”, escuchamos como testimonio de Nicolás, quien con toda firmeza pronuncia estas palabras.

“Hace dos o tres años, –continúa Flores– cuando hubo muchas muertes en la comunidad, los familiares iban a recoger a los cuerpos con el Ministerio Público. Ponían la demanda pero no proseguía, hasta ahí quedaba. Tu acababas de echar tu demanda y ya a los malandros les estaban llamando por teléfono, el mismo Ministerio. Salías de ahí y te detenían los malandros. Todas esas denuncias quedaban ahí, no les daban seguimiento porque les pagaba Federico González”.

 

Detención del “Lico” abre una puerta a la justicia en la costa michoacana

 

El crimen organizado ha controlado no sólo los negocios ilegales y legales, sino que también determinaba la aplicación de justicia o de represión directa cuando se presentaban denuncias, tanto por las amenazas como por los asesinatos cometidos. ¿Dónde están estas autoridades de ministerios públicos coludidos con el crimen organizado? En la actualidad, uno de los elementos centrales para la construcción de la seguridad es la aplicación de la justicia sin que vuelva a ocurrir lo que nos relata Nicolás: “Los papeles ahí mismo en la salida se rompían. Aunque tenían que seguir para Lázaro Cárdenas o Morelia, no pasaba porque el jefe de plaza era el que pagaba para que esas denuncias no continuaran. Hoy que nos dimos cuenta que detuvieron a ese hombre, la comunidad se ha organizado para poner todas las denuncias en contra de él”.

Tras la detención de este jefe templario, la comunidad de Santa María Ostula continúa dando pasos en aras de procesos jurídicos que signifiquen justicia real para las familias afectadas por el crimen organizado y por el despojo de la clase política local, estatal y federal. En este sentido, la comunidad ha iniciado una larga lista de denuncias en contra de Federico González, denuncias por crimen organizado homicidios e intentos de homicidios, así como por extorsión y secuestro. Sin embargo, más detalles sobre los procedimientos jurídicos se mantienen a resguardo por seguridad de las y los denunciantes.

A pesar de este golpe al crimen organizado, quedan muchos pendientes para la consolidación de un proceso integral de justicia; ya que, a pesar de la detención de Lico, muchos integrantes de las distintas células bajo sus ordenes, continúan operando en zonas de la sierra-costa y se mantienen al acecho de los elementos de seguridad que también participaron en el movimiento de autodefensas y de policías comunitarios, tal y como lo certifican los ataques ocurridos en los últimos dos años, desde emboscadas hasta el reciente secuestro de 5 elementos de las fuerzas de seguridad de la comunidad de San Pedro Naranjestil.

Tanto la comunidad de Ostula como las distintas poblaciones de la sierra-costa apuesta por la tranquilidad en la región y mantienen su apego a la legalidad a través de la utilización de los canales jurídicos vigentes, en espera, sobre todo, de que se haga justicia y la vida pueda reconstruirse en calma.

“¿Qué es lo que pide Ostula en contra de ese hombre? Ostula pide que se pudra en la cárcel, así de sencillo y fácil. Si mañana el gobierno lo libera porque tiene mucho dinero, pues es cuestión del gobierno. Nosotros vamos a presentar todas las denuncias y le vamos a demostrar por qué estamos inconformes con lo que hizo. Ni estamos contentos ni estamos confiados con la detención de Lico. Ostula no va a bajar los brazos ni va a bajar la guardia”, afirmó una comunera que pide resguardar su identidad.

Por su parte, el comandante Germán Ramírez, concluye que “para la comunidad, la detención de Lico es algo grande e importante, pero si lo agarraron para que en un año salga, va a estar complicado el asunto. si lo agarraron para que realmente pague por lo que ha hecho, la comunidad va a estar agradecida de verdad en ese sentido. Si le dejan caer todo el peso de la ley por lo que hizo, la comunidad va a estar muy agradecida con ellos”.

 

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