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El show debe continuar

El show debe continuar

Ene. 24. 2019. 12:07
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Rodrigo Caballero Díaz
Rodrigo Caballero Díaz
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Morelia.- De todos los lugares que Jesús Reyna García pudo utilizar para hacer su gran reaparición eligió un teatro para volver a la escena pública, un pequeño local en medio del Centro Histórico de Morelia llamado La Casona del Teatro.

Jesús Reyna llegó a la cita caminando, dice que no teme por su vida, que salió con la frente en alto, que va a decir la verdad, que no ha cometido ningún delito y que no hay ninguna persona que lo pueda acusar por corrupción.

La cita era a las 11:00 horas y comenzó justo a tiempo con la lectura de una carta que él mismo escribió para leerla frente a los medios de comunicación, nueve hojas en las que señala personajes sin acusar a nadie y agradece a quienes no le dieron la espalda.

Desde las primeras cuartillas deja sus intenciones claras, va contra quienes participaron en su proceso penal: los que presentaron pruebas que no se sostuvieron, los que le negaron amparos, los que hicieron mal su trabajo, los jueces, los ministerios públicos.

“Presentaré denuncias penales en contra de funcionarios de la Procuraduría General de la Republica y en contra de una magistrada, presentaré cinco quejas ante el Consejo de la Judicatura Federal, acudiré ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos; también presentaré denuncia ante el Grupo de Trabajo sobre la detención arbitraria de la ONU”.


El reparto

Reyna no menciona abiertamente a ningún político, al ser cuestionado descartó que actúe en contra del ex gobernador, Fausto Vallejo Figueroa, Reyna aseguró que no tiene elementos para acusarlo de ningún crimen, a pesar de que él lo entregó en bandeja de plata. Entre ex gobernadores no se cuentan las puntadas.

Jesús Reyna mandó agradecimientos a quienes también ocuparon su cargo: Carlos Torres Manzo, Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, Lázaro Cárdenas Batel, Genovevo Figueroa Zamudio y Ausencio Chávez Hernández.

El actual gobernador de Michoacán, Silvano Aureoles Conejo, también recibe un reconocimiento durante su discurso; lo mismo que el alcalde de Morelia, Raúl Morón Orozco, y el delegado federal, Roberto Pantoja Arzola.

En la lista agrega al empresario Valentín Rodríguez Gutiérrez, al senador Ascensión Orihuela Bárcenas, a la diputada local Adriana Hernández Íñiguez, al nuevo fiscal general de la República Mexicana, Alejandro Gertz Manero y al presidente de México, Andrés Manuel López Obrador.


El antagonista

Pocos priistas son mencionados entre los agradecimientos pero tampoco aparecen en la lista negra, en la mira de Jesús Reyna está principalmente el ex comisionado para la Seguridad y el Desarrollo Integral de Michoacán, Alfredo Castillo Cervantes, el virrey, el hombre al que le mentó la madre antes de que lo metieran a la cárcel.

“Aquí así no se hacen las cosas, pinche muchachito”,

dicen que Reyna le gritaba a Castillo cuando veía la forma en que el comisionado federal se imponía sobre funcionarios y políticos michoacanos, pasando por encima del entonces gobernador, Fausto Vallejo Figueroa y de su secretario de gobierno, él.

“Es bien sabido, sobre todo en el Estado, que el Comisionado llegó con un gran poder y prepotencia, que empezó a tomar decisiones por, sobre y sin el conocimiento ni consentimiento del Gobierno estatal”,

narró en su testimonio público.

Reyna también acusó a Alfredo Castillo Cervantes de promover el uso de las autodefensas para erradicar a los Caballeros Templarios, algo a lo que el ex gobernador siempre se opuso desde que se levantaron en armas en febrero de 2013.

“Era amoral que el Gobierno usara ciudadanos para combatir la delincuencia como se proponía, esa era responsabilidad del Estado, de hacerlo así, quedaría mucha gente armada por todo el Estado y sin control alguno”

dijo Jesús Reyna.

Estos argumentos en contra de los civiles armados le valieron el odio de los autodefensas, quienes exigieron su destitución al ex comisionado federal, que no solamente les prometió removerlo del cargo sino además meterlo a la cárcel, y lo cumplió.


La trama

Sin mediar palabra, Fausto Vallejo dejó que la Federación se hiciera cargo de todo, incluso de la detención de su secretario de Gobierno; Reyna narra que el ex gobernador lo mandó llamar a su oficina y no le dijo nada.

“Cuando entré, estaban sentados en la mesa, junto con él, dos personas armadas y con la placa de policía ministerial, y el jefe de prensa del comisionado especial en Michoacán, sin decir palabra alguna y sin que yo tomara asiento, Fausto Vallejo hizo un gesto hacia el Jefe ministerial y éste me dijo que el procurador me requería para hablar conmigo en su despacho en la Ciudad de México que les acompañara”, contó.

Ese fue el último momento de libertad del ex gobernador michoacano, después de ahí fue trasladado a la PGR, donde le mostraron el video donde aparecía con Servando Gómez Martínez alias “La Tuta”, líder de los Caballeros Templarios.

Reyna asegura que esa reunión duró 15 minutos y que fue obligado a acudir bajo amenazas, que nunca ofreció nada ni tampoco recibió nada a cambio, sin embargo, ese video fue el que lo derribó.

De ahí todo fue en caída libre, pasó a un arraigo en el que asegura que un funcionario federal michoacano, cercano a Alfredo Castillo, le ofreció inmunidad si declaraba en contra de Fausto Vallejo y el empresario Manuel Nocetti Tiznado, Reyna se negó.

Luego, a través de intermediarios, Castillo volvió a acercarse a su familia, concretamente a su hermano mayor, a quien le pidió 2 millones de dólares a cambio de dejar en libertad al ex mandatario, tampoco accedieron.

“Cuando fui trasladado al CEFERESO del Altiplano, un funcionario de la Secretaría de Gobernación por medio de un abogado, pidió a mi hija Ruth un millón y medio de pesos para que se me diera un buen trato en el Altiplano”, relató.

Pasó el tiempo y la condena no llegaba pero seguía el proceso en su contra, a su hija, Ruth Reyna Vera, se le acababan las opciones para sacarlo de la cárcel, pero los documentos se acumulaban y el proceso se hizo interminable.

“Una persona del Poder Judicial aseguró y se comprometió con mi hija Ruth a que en cuarenta días estaría yo en libertad, ella lo creyó, se hizo la mayor de las ilusiones, planes de qué hacer, para ella y para mí, a mediados de septiembre del 2017 vivió la gran desilusión que le generó un sentimiento de culpa respecto de mi situación”, contó.

El 17 de diciembre de 2017 apareció el cuerpo de Ruth Reyna con un disparo en la cabeza en el complejo residencial “Vista Camelinas”, ubicado en Periférico Paseo de la República, en la colonia Félix Ireta, de la ciudad de Morelia.

El cuerpo de Ruth dio positivo a las pruebas de rodizonato y en el lugar se localizó un arma calibre 22 tirada junto a ella, por lo que el deceso pudo tratarse de un suicidio, las investigaciones del caso apuntaron siempre a esta hipótesis.

Jesús Reyna pudo abandonar la cárcel por unas horas para despedirse, llegó la noche del 18 de diciembre al velorio custodiado por elementos de la policía penitenciaria, en aquel momento ya no estaba en el Altiplano, sino en el Cereso estatal “David Franco Rodríguez”.

Cuando recordó a su hija, en medio de su testimonial, Jesús Reyna perdió la voz, tardó unos segundos en recuperarla y luego tomó un sorbo de agua y regresó a su declaración escrita, volvió a su personaje.

En el 2007, la campaña de Jesús Reyna para ser gobernador de Michoacán incluyó el slogan que lo hizo famoso entre la ciudadanía, ¡ya llegó Jesús!, eso gritaban entusiasmados los votantes para anunciar la llegada del aspirante.

Esta frase siempre lo acompañará junto a las acusaciones de delincuencia organizada y el video de su reunión con “La Tuta”, esa es la imagen que se tiene de él y la que ahora pretende quitarse de encima.

“Salí a la calle con un deseo acariciado todos estos años, decir la verdad, exponerme a la luz pública, al señalamiento serio que haya, a la acusación cierta que se me haga; porque quiero la libertad para mis hijos y los hijos de ellos; porque quiero llorar por la hija que ya no tengo, por los días, las semanas, los meses los años de convivencia que nos robaron”, concluyó en su testimonial.

A la hora de las preguntas inevitablemente vuelve el slogan de su campaña, hay que saber si ya llegó Jesús, si volvió a la política, si va contra los que lo traicionaron, si regresó al escenario.

“Quizá, aprovechando que estamos aquí en un espacio teatral, les puedo decir, ya estoy aquí y continuamos”,

dijo antes de dar por terminada la rueda de prensa, después una fila de personas se le acercó para saludarlo y para tomarse la foto, para atestiguar cómo arranca el tercer acto, porque el show debe continuar.