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Huachicol en Michoacán, una bomba de tiempo

Huachicol en Michoacán, una bomba de tiempo

Mar. 21. 2019. 19:00
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Rodrigo Caballero Díaz
Rodrigo Caballero Díaz
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El estado de Michoacán no es el primero en el que se piensa cuando se habla de robo de combustible -antes están Hidalgo, Guanajuato, Puebla y Veracruz-, sin embargo, este delito se comete cada vez más y representa una bomba de tiempo para la ciudadanía.

Cuitzeo.- David estaba preparándose un café una mañana de marzo, cuando un grupo armado se presentó en su oficina para hacerle una “propuesta de negocios”, que más que una propuesta era una amenaza.

Los hombres le dijeron que a partir de ese momento les tenía que comprar a ellos la mitad de la gasolina que vendía en su estación de servicio, si no lo hacía iban a matar a su familia, así como así David ya era parte del huachicoleo.

“Nunca lo vamos a admitir pero todos los gasolineros de la región teníamos que comprar gasolina robada, a mí me amenazaron pero no dudo que haya a quien le hayan ofrecido dinero, pero todos le entrábamos”

dijo David, quien para evitar riesgos pide que lo llamen David y no por su verdadero nombre.

Esto sucedió en Michoacán, en los municipios de la región lacustre de Cuitzeo, el único lugar del estado por donde pasan 30 kilómetros de ductos de Petróleos Mexicanos (Pemex), el camino del huachicol en la entidad.

El gran robo

Por los días que David cuenta cómo lo metieron a huachicolero, La Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) reporta que en dos municipios cercanos encontraron dos tomas clandestinas, apenas a unos kilómetros de donde se da la entrevista.

La primera en la localidad de Cuto del Porvenir, en el municipio de Tarímbaro y la segunda en Rancho Seco, en el municipio de Cuitzeo, las dos por efectivos del Ejército Mexicano que patrullan los ductos de gasolina.

Michoacán salió a relucir como el cuarto estado de la República Mexicana con más tomas clandestinas durante el 2018, de acuerdo con un reporte de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena).

En total se detectaron 865 lugares en donde los ductos de Pemex habían sido “pinchados”, el municipio con más tomas fue Cuitzeo donde se registraron 512, en Copándaro fueron 177 y en Tarímbaro 176.

Con estas cifras, Michoacán se ubica solamente por debajo de Guanajuato con 3 mil 752, Tamaulipas con mil 836 y Veracruz con 933; pero las cifras varían, Sedena reporta unas y Pemex otras.

Mientras Michoacán es un foco rojo para la Sedena por el huachicoleo, en Pemex esta entidad ni siquiera aparece en el top 10 de los estados con mayor robo de combustible; la paraestatal pone por encima a Hidalgo, Puebla y Jalisco.

-¿Michoacán es un foco rojo?

-No lo sé –responde David- para eso debería haber una investigación seria.

-¿No hay investigaciones serias?

-No -responde como señalando lo obvio.

-¿Por qué?

-Pues por qué crees, porque las autoridades están involucradas, así de simple.

El secreto a voces

David dice que es un “secreto a voces” que los que más se benefician del robo de combustible en Michoacán son los miembros de la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE).

“Nosotros lo sabemos porque los que nos venden el combustible nos lo dicen, así de simple, nos vamos a meter a investigar, no, nos vamos a poner a denunciar, no, para qué, si resulta falso nos andan metiendo hasta la cárcel, si resulta cierto nos matan”

asegura David.

El empresario dice que sigue comprando pero que ya no es como antes, que en 2018 los hombres armados le dejaron de vender en los mismos volúmenes y ahora únicamente les compra una pipa ocasionalmente.

-¿Ahora que hay operativos se detuvo el huachicoleo?

-No, desde hace tiempo que yo al menos no compro tanto como antes, pero que se haya detenido no creo.

-¿Qué hace falta para que se detenga?

-Pues está fácil, si de verdad están involucradas las autoridades se necesita cambiar de autoridades y se acabó, de lo contrario que se pongan a hacer su trabajo, así de fácil.

Bomba de tiempo

David asegura que la población de la región lacustre no está involucrada en el robo de combustible como se ha visto en estados como Veracruz, Puebla e Hidalgo, que aquí quienes lo controlan son bandas pequeñas especializadas en el robo.

-¿No cree que haya un riesgo que pase como la explosión de Hidalgo?

-No, porque la gente no está involucrada tan cercana, más bien la gente compra, ahí es donde veo el mayor riesgo.

-¿En dónde?

-En las bodegas, hay muchas bodegas de huachicol que hay y no tienen ningún control de seguridad.

Como gasolinero, David asegura que la volatilidad del combustible vuelve muy peligroso manejar la gasolina, sus tanques tienen que estar certificados y contar con sistemas como el corte de suministro de emergencia en caso de incendio.

“Si se registra un percance de inmediato se cierran las válvulas, tenemos personal capacitado para actuar en estas situaciones, son muchas medidas, eso no se puede hacer en la clandestinidad, así de simple, manejan de manera irresponsable miles de litros de combustible, es una bomba de tiempo”, dijo.

David tiene razón, decenas de incendios de bodegas sospechosas de almacenar huachicol han ocurrido entre 2016 y 2018 en Michoacán; el último accidente fue en la ciudad de Morelia.

El 17 de noviembre de 2018, dos casas de lámina y cartón ardieron en llamas al norte de la capital michoacana, el fuego alcanzó dos vehículos y prendió 10 “jaulas”, contenedores de plástico envueltos en una jaula de metal con capacidad para mil litros.

En su momento, los bomberos sospecharon que los contenedores eran utilizados para transportar gasolina robada hasta estos almacenes ubicados cerca del Mercado de Abastos, atrás de la Universidad Tecnológica de Morelia (UTM).

Varios incendios similares ocurrieron en bodegas en la capital michoacana y en otros municipios como Puruándiro, donde 20 “jaulas” se incendiaron adentro de una bodega en el kilómetro 5 de la carretera Puruándiro-Morelia, a la altura de la comunidad La Quemada.

En ninguno de estos incendios se registraron víctimas o heridos pero David asegura que deben ser cientos de almacenes similares los que guardan huachicol y, sin las medidas de seguridad mínimas para el manejo de hidrocarburos, es sólo cuestión de tiempo para que esto cambie, para que la papa caliente explote.