La caravana hizo el trabajo de las autoridades

La caravana hizo el trabajo de las autoridades

Nov. 28. 2018. 10:42
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Idi Media Publicaciones
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Morelia.- Entre el 5 y el 16 de noviembre de 2018 se llevó a cabo en Michoacán la Cuarta Caravana de Búsqueda en Vida de Personas Desaparecidas apoyada por 21 organizaciones civiles, formadas en su mayoría por familiares de personas desaparecidas que hacen las funciones de las autoridades.

En México las cifras oficiales hablan de 38 mil desaparecidos, sin embargo, algunas de estas asociaciones refieren un número mayor de casi 100 mil desaparecidos debido a que miles de casos nunca se denuncian por miedo a represalias.

Si contamos el anterior sexenio y el actual, la proliferación del crimen a partir de la Guerra contra el Narcotráfico no permite tener una estadística exacta, ya que la oficial del Registro Nacional de Personas Desaparecidas (RNPD) no tiene certeza de cuántas personas han desaparecido.

De la cifra que ofrece el Registro Nacional de Personas Desaparecidas  un 60% corresponde al actual sexenio de Enrique Peña Nieto.

De 2014 a 2016 el Centro de Derechos Miguel Agustín Pro estima que hubo un promedio diario de 2 a 4 personas reportadas como desaparecidas y que solamente a uno de cada diez desaparecidos se le encontró con vida.

El estado de Michoacán ha sido clave en la búsqueda de desaparecidos, durante la caravana se documentaron 51 nuevos casos que nunca habían sido denunciados y 66 pistas que pueden ayudar a localizar a desaparecidos de todo el país.

El estado de Michoacán tiene su propio contexto de violencia desde que inició aquí la llamada Guerra contra el Narcotráfico el 11 de diciembre de 2006. Aquí muchos de los casos de desaparición forzada se le atribuyen a grupos delictivos, aunque entre los testimonios se encuentran también secuestros y levantamientos hechos por militares y policías.

La Cuarta Caravana se dio a la tarea de buscar en las cárceles, en los Semefos, en los registros sanitarios que se tiene de prostitutas; un trabajo que le compete a las instituciones y que lastimosamente no llevan a cabo, e incluso, se ven rebasados al mostrar sus registros inconclusos, inexistentes en algunos casos, incompletos y, por si fuera poco, en papel sin computarizar.

Volverse caravanero es una tarea difícil, estas personas deben aprender a investigar, buscar, informarse, exigir y pagar con sus propios recursos la búsqueda de familiares desaparecidos. Deben aprender lo que todo un aparato de gobierno debería hacer y no hace.

Durante la caravana tuvieron que pernoctar en santuarios, albergues o donde se pueda. Dejar empleo, familia y comenzar a recorrer municipios y ciudades que los ponen en riesgo en diversas zonas de Michoacán. Aunado a las propias condiciones de salud que muchas de las madres padecen.

El panorama no es alentador cuando la falta de ética de las instituciones les vulneran sus derechos a impedirles tener acceso a justicia, a la verdad, a limitar la búsqueda con archivos nulos  y en muchos de los casos al revictimizarlos.

A pesar de ello las familias continúan en su búsqueda que en Michoacán ha dado resultados favorables, entre ellos 66 casos de esperanza que ahora le toca a las autoridades seguir investigando con la constante presión de las familias.

Escrito por Samantha Lara.