La sombra de la sequía acecha el Bajo Balsas

La sombra de la sequía acecha el Bajo Balsas

May. 18. 2017. 11:08
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Rodrigo Caballero Díaz
Rodrigo Caballero Díaz
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Don Arcadio se frota las manos ansioso y una sonrisa se le dibuja de un lado al otro del sombrero, dice el calor de 38 grados que se siente en las tardes es un indicio de que ahora sí va a llover luego de dos años de sequía en la región del Bajo Balsas de Michoacán.

Como él, varios campesinos de los municipios de Churumuco y La Huacana alistan las herramientas para empezar la siembra de ajonjolí, maíz, sorgo y jamaica a mediados de junio de 2017, pero todos lo hacen con cautela porque la sombra de la peor sequía que han sufrido en 50 años sigue presente.

En 2015 la región se vio azotada por una sequía que solamente recordaban los ancianos de las poblaciones, las afectaciones fueron tanto para pequeños productores como para las cooperativas de campesinos y pescadores que vieron sus esfuerzos reducidos a polvo.

Para poner un ejemplo, la Unión Regional de Cooperativas Arroyo San Pedro Jorullo reportó pérdidas de hasta el 93 por ciento en las cosechas de jamaica y ajonjolí, ya que en 2015 solamente se habían recolectado tres de las 40 toneladas que se obtuvieron un año antes.

Las cooperativas se nutren de la producción de pequeños agricultores que siembran ajonjolí y jamaica de manera orgánica y luego llevan su cosecha a las empacadoras para que las distribuyan con una mejor ganancia.

Pero en 2015 una mezcla de mal clima y la llegada del pulgón amarillo arrasó con los sembradíos de jamaica y ajonjolí, además de las de maíz y sorgo, lo que puso en riesgo la seguridad alimentaria de toda la región integrada por unas 2 mil familias.

A don Arcadio lo que más le afectó fue la llegada del pulgón que lo hizo tener que hacer doble siembra de maíz en 2016 porque su primer intento se llenó de plaga y tuvo que deshacerse de su sembradío.

“Una vez que le cae ese pulgón ya no se puede hacer nada más que tumbar y volver a empezar, hay que meterle plaguicida y esperar que alcance la temporada de lluvias otro ratito para que se dé el maicito”, dijo don Arcadio.

Los golpes a su cosecha no lo desaniman, aún queda por ver cómo se comportan las lluvias en 2017 y si la región sale del bache en el que cayó con la sequía de hace dos años.


Pronóstico reservado

Mientras los campesinos se preparan diversificando tanto la siembra como las tierras en donde van a sembrar y preparan planes de contingencia en caso de que la sequía toque la puerta, el director local de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) en Michoacán asegura que será un “año neutro”.

En una entrevista publicada por La Voz de Michoacán, Oswaldo Rodríguez Gutiérrez, aseguró que el 2017 tendrá precipitaciones pluviales similares a las de 2016 por lo que no habrá abundancia ni escasez de agua.

“Todas las presas las tenemos entre un 40 y 50 por ciento de su capacidad, a excepción de la Infiernillo que está al 35 por ciento”, aseguró el delegado de la Conagua en la entidad.

Para los campesinos del Bajo Balsas ese pronóstico que el funcionario dio a la ligera genera preocupación en vez de reconfortarlos, en 2016 también registraron sequía en varias zonas de Churumuco y, aunque no fue tan grave, sí terminó por afectar a todos los campesinos del municipio.

Consultados por IDI Media en diciembre de 2016, los ejidatarios aseguraron que la sequía afectó a la parte serrana del municipio y las partes bajas sí  tuvieron lluvias, a diferencia de 2015 cuando la serranía tuvo lluvias y las planicies quedaron secas.

“Al principio llovió bien, pensamos que se iba a dar bien el maíz, pero faltó la lluvia mero cuando estaba güereando, cuando estaba jiloteando y ya no se pudo dar”, dijo Artemio Mora Reyes, comisario ejidal de El Baral.

El Monitor de Sequía en México (MSM) del  Servicio Meteorológico Nacional (SMN) todavía registra a los municipios de Churumuco y La Huacana en una zona anormalmente seca en su monitoreo del 30 de abril de 2017.

Pero a los campesinos e investigadores que combatieron la contingencia ambiental en 2015 no les preocupa tanto este pronóstico, lo que más los ocupa es la cantidad de precipitaciones que habrá durante la temporada de lluvias que comenzará a finales de junio.

El 28 de abril de 2017 el SMN emitió un boletín en el que informó que en los meses de marzo y abril las condiciones atmosféricas y oceánicas reflejaron una fase Neutral del fenómeno de El Niño.

Con ese pronóstico se vaticina la llegada de El Niño al final del verano y principios de otoño en México, lo que significa que podría llover en zonas consideradas como secas y bajaría la lluvia en zonas consideradas como húmedas.

El Niño es un fenómeno meteorológico anómalo derivado del calentamiento de la temperatura de la superficie del mar y tiene tres fases: cálida o El Niño, fría o La Niña y Neutral.

Entre marzo y abril de 2017 para México se presentó una fase Neutral en el Océano Pacífico, lo que significa la presencia de agua relativamente fría que es factor para que se formen nubes bajas asociadas a pocas cantidades de lluvia.

Mientras haya una fase Neutral las lluvias serán escasas pero una vez que la temperatura del agua aumente el fenómeno podría irse a los dos extremos durante la temporada de lluvias en verano, lo que generaría muchas lluvias con El Niño o sequías con La Niña por lo que el pronóstico hasta el momento es reservado.


Plan de contingencia

Actualmente todavía hay regiones en el municipio de Churumuco que no han logrado salir de la sequía y requieren apoyo inmediato para el suministro de agua, aseguró Eleuterio Martínez Pulido, técnico comunitario del ejido el Platanar.

“Yo lo que veo es que esto va a tronar, si no llueve en un mes la situación se va a poner grave”, dijo Eleuterio Martínez, “estamos en lo más crítico de la sequía y en las zonas altas sí estamos necesitando el agua urgentemente”.

La temporada seca en las partes altas de Churumuco, en donde no hubo lluvia en 2016, está afectando a los ejidatarios al grado de que están comprando pipas de agua por 100 pesos dos días a la semana.

“El abasto de agua lo estamos cubriendo nosotros de nuestra bolsa pero si la temporada de lluvia nos llega mal entonces lo que va a pasar es que otra vez no va a volver a haber buena cosecha y ahora sí nos parte por en medio”, aseguró.

La diferencia con la sequía de 2015 es que ahora campesinos, académicos, científicos e investigadores trazaron un plan de contingencia en caso de que otra vez se registren sequías en la región del Bajo Balsas para 2017.

Este miércoles 17 de mayo en el municipio de Churumuco se llevó a cabo la novena reunión para combatir la contingencia ambiental en la Región del Bajo Balsas en la que se plantearon las problemáticas que podrán enfrentar en 2017.

Con el apoyo del Centro de Investigaciones en Geografía Ambiental (CIGA) de la UNAM y el Grupo Balsas para Estudio y Manejo de Ecosistemas A.C. los campesinos planearon lo que se tiene que combatir en caso de una sequía extrema.

Con la peor parte de la contingencia de 2016 superada y en espera de que haya mejores lluvias en 2017, la organización de 18 ejidos decidió continuar operando y establecieron el Plan de Acciones 2017, donde se incluye la defensa del territorio para impedir tala, pesca y caza inmoderada.

En primer lugar hay que garantizar la seguridad alimentaria de la región que se ve afectada por la falta de semillas de maíz, sorgo y ajonjolí en la región así como los retrasos en la entrega de apoyos de programas de gobierno.

Los campesinos también buscan que se garantice la seguridad hídrica de la región cuyas principales amenazas son la escasez de lluvias y los pozos y sistemas de distribución de agua que permanecen inconclusos en la región.

En el tema se salud la falta de medicamentos, la falta de doctores y ambulancias, así como el posible rebrote de enfermedades como el dengue y la chikungunya serán las principales amenazas del Bajo Balsas.

Los campesinos también exigieron mayor transparencia y rapidez en la entrega de los recursos gubernamentales del gobierno federal, municipal y estatal para que los apoyos le lleguen a las personas que más los necesitan.

A la reunión solo acudieron cuatro de las nueve instituciones a nivel federal que fueron invitadas, la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT), la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol), la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) y la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa).

A nivel estatal solamente la Secretaría de Salud, la Comisión Estatal del Agua, el Instituto de Capacitación para el Trabajo del Estado de Michoacán (ICATMI) y la Secretaría de Medio ambiente, Recursos Naturales y Cambio Climático (Semarnacc) enviaron representantes, es decir, cinco de 14 que fueron invitados.

A pesar de ello los campesinos han logrado coordinar acciones para impedir que la sequía ponga en riesgo la seguridad alimentaria de la región, por eso los campesinos como don Arcadio se sientan optimistas.

“Aquí tenemos que jalar parejo porque si no nos vamos a estancar todos, lo que pasa es que muchos andamos por allá por nuestro lado jalando y no nos damos cuenta que si no nos apoyamos, nadie nos va a venir a apoyar”, aseguró don Arcadio.

Una vez terminada la reunión, don Arcadio se fue para alistar las herramientas que le faltan para empezar a sembrar con la caída de las primeras gotas de lluvia.

“El que no sabe preparar la tierra no cosecha, por eso hay que empezarle porque ahora parece que ahora estoy seguro que sí va a llover”, dijo el campesino y se retiró sonriente.

 

Las instituciones que se portan mal en Michoacán