La tercera batalla por Xayakalan

La tercera batalla por Xayakalan

Dic. 04. 2017. 08:53
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Rodrigo Caballero Díaz
Rodrigo Caballero Díaz
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Aquila, Mich., 04 Diciembre 207.- Con las armas en la mano, los indecisos comuneros nahuas esperaban en las faldas de la Sierra-Costa michoacana para retomar el territorio que había sido suyo desde la época del Virreinato.

 

Eran alrededor de 4 mil personas entre jóvenes, niños y adultos encabezados por 300 policías comunitarios los que se veían apáticos unos a otros; habían venido de las comunidades de Ostula, Pómaro y Coire tras firmar un acuerdo para recuperar las tierras el 16 de noviembre de 2008.

 

Divididos en cuatro grupos, los comunitarios dejaban pasar los minutos mientras debajo del cerro los esperaban pequeños propietarios ligados al crimen organizado, encabezados por el ex jefe de plaza del municipio de Aquila, Federico González Medina alias “El Lico”.

 

De entre las filas salió un joven flaco de nombre Cemeí Verdía Zepeda, quien años después se convertiría en el coordinador de los grupos de autodefensa de toda la costa michoacana.

 
-¿Qué es lo que hace falta para que nos aventemos? –le preguntó el ansioso veinteañero al abogado agrario de la comunidad de Santa María Ostula, Carlos González García.

-Pues yo creo que nada más huevos –Le respondió el abogado y esposo de la ahora aspirante a la Presidencia de México, María de Jesús Patricio Martínez.

-Pues yo los tengo –dijo Cemeí Verdía y se aventó al frente.

 

La columna encabezada por el joven avanzó primero que las demás y obligó a todos los comuneros nahuas a adentrarse en el territorio que habían perdido a manos de los mestizos luego de que las tierras comunales fueran desamortizadas y vendidas como bienes pertenecientes a manos muertas durante la época del presidente Benito Juárez.

 

Los recibieron a balazos, uno de los comuneros de nombre Manuel Serrano cayó herido, otros cuatro pequeños propietarios de las tierras también recibieron tiros pero ninguno perdió la vida.

 
A Cemeí le descargaron las siete balas del cargador de una pistola calibre 45 a quemarropa y ningún tiro le pegó, desde entonces afirma que la Virgen de Guadalupe, patrona de Santa María Ostula lo protege con su velo.

 

Los propietarios huyeron en sus camionetas dejando atrás sus casas, sus pertenencias y sus letreros que decían “prohibido el paso a los indios” a la entrada del territorio que ahora volvería a ser de los nahuas de la costa michoacana.

 

Aquel 29 de junio de 2009 empezó la primera batalla por Xayakalan, como se le conocería en adelante a los territorios recuperados, que significa “lugar de los danzantes con máscara” en Náhuatl, la lengua de los antiguos habitantes.

 
Los comuneros construyeron una nueva encargatura en 20 días, a partir de aquel día el municipio de Aquila tendría 23 encargaturas de las cuales Xayakalan sería la más pequeña con 300 habitantes.

 

En un solo día las comunidades indígenas revivieron a su Policía Comunitaria, un derecho que tenían desde 1786, cuando Coire, Maquilí, Ostula y Pómaro recibieron la autorización del Virrey para formar milicias de arqueros que defendían la costa de los piratas.

 

De acuerdo con lo que documentó el historiador John Gledhill en su libro “Cultura y Desafío en Ostula: Cuatro Siglos de Autonomía Indígena en la Costa-Sierra Nahua de Michoacán”.

 

La segunda batalla por Xayakalan

Cemeí Verdía llegó a la ciudad de Colima con el uniforme de futbol que no alcanzó a quitarse porque los pistoleros llegaron a asesinarlo antes de que el árbitro pitara el final del partido en el que estaba jugando.

 
Habían pasado varios años y los pequeños propietarios habían vuelto a Xayakalan auspiciados por el cártel de los Caballeros Templarios para volver a controlar el territorio indígena de la costa michoacana.

 
Cemeí sobrevivió en Colima como comerciante y vendía verduras en mercados del estado vecino mientras apoyaba a los desplazados que llegaban de las comunidades nahuas luego de que los Templarios los corrieran de sus propias casas.

 
“Algún día vamos a volver, no se desanimen”, les decía cuando las fuerzas les flaqueaban a los hijos y nietos de los abuelos nahuas que encabezaron la rebelión de 2009; para finales de 2014 eran 34 líderes asesinados y 6 más estaban desaparecidos.

 

El día llegó luego de una reunión con el vocero del movimiento de autodefensas en Michoacán, José Manuel Mireles Valverde, quien autorizó un destacamento de gente armada que bajaron desde Tepalcatepec para reforzar a la Policía Comunitaria.

 
En la cabecera municipal de Aquila los esperaban también autodefensas encabezados por los hermanos Agustín, Efraín y Vicente Villanueva Ramírez; la segunda batalla por Xayakalan también terminó con la huida de los pequeños propietarios.

 

Ahora los comunitarios coronaron su victoria con la creación del filtro de Xayakalan, un puesto de avanzada que marca la frontera entre los comuneros nahuas y los habitantes de la Placita de Morelos, una población mestiza en la que antes vivían miembros del crimen organizado.

 

En medio de Xayakalan y la Placita, sobre la carretera federal número 200 que serpentea por la Costa de Michoacán, se instaló un puesto naval de avanzada de la Secretaría de Marina, institución que ha sido acusada en varias ocasiones por los indígenas de haberse coludido con los Caballeros Templarios.

 
El “lugar de los danzantes con máscara” ha permanecido bajo la influencia de la Policía Comunitaria desde 2014, cuando las autodefensas llegaron al municipio de Aquila, pero los indígenas nahuas aún tienen que pelear por la propiedad de esos territorios.

 
La guerra de los 13 años

Para cuando los comuneros avanzaran sobre Xayakalan en 2009, la guerra por la posesión de 19 mil 32 hectáreas ya tenía cinco años de haber empezado, era una batalla por recuperar las tierras que les otorgaron a los pueblos nahuas en 1964 durante la administración de Adolfo López Mateos.

 

Esta guerra silenciosa se pelea en el Tribunal Unitario Agrario (TUA) desde 2004, luego de que la comunidad interpuso una controversia por 359 hectáreas ante en el TUA del Distrito 38 con sede en la ciudad de Colima.

 

El juicio agrario 78/2004 es la última batalla que tienen que pelear los comuneros si quieren recuperar las tierras ahora con las armas legales si no quieren perderlas en un juicio contra los pequeños propietarios.

 

Estas 359 hectáreas están en los linderos de Xayakalan y La Placita de Morelos, en lo que se pelean una franja de 277 hectáreas, lo que representa una gran parte de la comunidad de Xayakalan que va desde el mar hasta el Cerro Nariz de Mancira.

 

El 28 y 29 de noviembre de 2017 se realizó una revisión de los seis puntos que representan los límites de la comunidad de Santa María Ostula a la que pertenecen los territorios de la encargatura de Xayakalan.

 

Peritos del TUA, así como una actuaria del mismo organismo acudieron a la comunidad para determinar en donde quedan exactamente los límites de esta comunidad nahua, que están en controversia desde que inició el juicio en 2004.

 

Durante dos días, los comuneros recorrieron Ostula de punta a punta acompañados de los peritos de la TUA, a quienes entregaron las coordenadas de lo que consideran es territorio nahua, mientras que un perito contratado por habitantes de la Placita otorgó los puntos exactos en donde los propietarios aseguran que acaba la comunidad indígena.

 

La franja de territorio en controversia no sólo abarca el territorio en el que viven los 300 habitantes de Xayakalan en la costa sino que en la sierra es exactamente el mismo territorio en el que hay más de 30 concesiones mineras listas para ser exploradas.

 

La batalla legal por este territorio determinará quién se queda realmente con Xayakalan, lo que puede representar el inicio de la explotación minera en esta zona de la Sierra-Costa, actividad impulsada por la minera Hylsa-Ternium que actualmente explota la mina Aquila en la cabecera municipal.

 
Ostula es la única comunidad nahua que se opone firmemente al desarrollo minero, Coire y Pómaro no están en contra de esta actividad siempre y cuando las ganancias que generen se repartan equitativamente entre los comuneros indígenas.

 

De manera que la batalla legal es la tercera que tendrán que enfrentar antes de recuperar totalmente Xayakalan, una guerra que comenzó en 2004 con un juicio para exigir territorio que les otorgaron en 1964 y que perdieron desde 1851.

 

Tendrán que pelear legalmente pero también con la policía comunitaria, esa corporación que antes usaba arcos y flechas para defenderse de los piratas y ahora usa armas de fuego para defenderse de los Templarios.