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Nahuatzen, el informe desde el polvorín

Nov. 11. 2019. 13:42
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Rodrigo Caballero Díaz
Rodrigo Caballero Díaz
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Nahuatzen.- La Policía Michoacán se quedó viendo cómo dos pobladores de Nahuatzen se liaron a golpes en pleno centro del municipio, la pelea escaló rápidamente en un municipio dividido entre quienes están a favor y en contra de los partidos políticos.

El pleito era entre un taquero y un miembro de la Ronda Comunitaria, quienes hacía meses se habían agarrado a golpes en el mismo lugar, en agosto de 2019 el comunitario tomado le lanzó una botella de vidrio y el vendedor le respondió intentando “picarlo” con un cuchillo.

Ahora el taquero era el que había bebido y cuando vio a su contrincante los ánimos se caldearon; uno a otro se acusan de haber iniciado las hostilidades que terminaron con tres personas golpeadas y casi provoca que los miembros de la Ronda Comunitaria se abalanzaran contra varios de los pobladores.

“Ustedes vieron a los de la ronda, se nos vinieron encima nos querían golpear, así son, ellos quieren provocarnos, qué tenía que hacer ahí enfrente nomás provocando, nada tenía que hacer pero eso quieren provocarnos y que justifiquen cuando nos golpean”, dijo María, esposa del taquero.

Pero antes de que las cosas se salieran de control la Policía Federal llegó para detener el conflicto, los federales le reclamaron a los policías estatales por permitir el desorden y a ellos no les quedó de otra que arrestar al taquero y llevarlo a la barandilla; al joven de la Ronda Comunitaria se lo llevaron sus compañeros.

Poco a poco la situación se fue calmando pero en el ambiente quedó un tufo de conflicto en el que este municipio ha estado sumergido desde que se conformó el primer Concejo Ciudadano Indígena de Nahuatzen, con la finalidad de quitarle poder a los partidos políticos.

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“Muy frecuentemente, casi diario tenemos este tipo de peleas, son pues provocaciones pero sí vemos que cada vez más de estos sucesos en los que la gente del ayuntamiento viene y provoca afortunadamente hemos tenido la cabeza para no caer en provocaciones”, dijo Juan Jiménez, un miembro de la Ronda Comunitaria.

Por eso es que este incidente es mucho más que una pelea entre dos particulares, cada uno representa un bando que lleva casi tres años peleando por la administración de los recursos públicos del municipio y que le ha costado la cárcel a decenas de personas. 

Desde el 12 de junio de 2018, el Ayuntamiento de Nahuatzen, obligado por la sentencia del juicio TEEM-JDC-035/2017, ordenó la transferencia de la parte del presupuesto que le corresponde a la cabecera municipal de Nahuatzen, gobernada de manera autónoma por el Concejo Indígena.

Sin embargo, los recursos solamente fueron entregados durante el 2018, entrado el 2019, el Ayuntamiento se negó a darle su presupuesto argumentando que no habían presentado informes transparentes sobre la forma en que se habían gastado los recursos públicos, a pesar de que un tribunal determinó que no tenían competencia para exigirles a los comuneros que les rindieran cuentas, pues esa era atribución de órganos como la Auditoría Superior de Michoacán o la Contraloría del Estado.

A pesar de ello se niegan a entregarle la parte proporcional de los recursos que les corresponden, por lo que desde enero de 2019 ahorcaron a los programas y truncaron las obras públicas que había prometido el Concejo Indígena, provocando un conflicto por los recursos que aumenta a medida que pasa el tiempo.

Este es sin duda el municipio más polarizado entre quienes están a favor y en contra de los usos y costumbres, el conflicto de estos grupos no solamente se presenta en la cabecera municipal sino también en las tenencias como Sevina, Comachuén y Arantepacua; donde la confrontación forma parte de la vida cotidiana de sus habitantes.

El informe agridulce

Al otro lado de la plaza pública donde se peleaban el taquero y el comunitario, adentro del auditorio municipal, las autoridades comunitarias presentaban su primer informe de gobierno, en medio de un clima de confrontación que se podía percibir en el aire.

Al informe estuvieron invitados funcionarios de la Secretaría de Gobernación a nivel federal, quienes llegaron resguardados por tres patrullas de la Policía Federal y por un puñado de elementos de la Guardia Nacional para evitar que fueran agredidos adentro de este municipio michoacano.

A pesar de que el Concejo Ciudadano Indígena pudo presumir 20 nuevas obras públicas creadas con poco más de 6 millones de pesos durante la segunda mitad del 2018, hay otras 39 obras sin concluir o sin empezar debido a que el Ayuntamiento de Nahuatzen se niega a entregarles los recursos que les corresponden.

La falta de dinero provoca también que los miembros del Concejo Indígena no hayan cobrado sus sueldos, algunos durante 9 meses, por lo que también para los propios miembros del gobierno comunal resulta desalentador seguir impulsando este proyecto que se opone a los partidos políticos.

Los resultados del primer gobierno comunal del municipio se sienten agridulces, sobre todo porque este acto se realizó a tres semanas de que tres comuneros del municipio fueran sentenciados por el delito de sabotaje en la Sala 2 del Juzgado de Ejecución de Sanciones Penales en el Cereso de Uruapan.

José Antonio Arreola Jiménez, José Luis Jiménez Meza y José Gerardo Talavera Pineda  fueron acusados de irrumpir armados en las instalaciones del DIF municipal y provocar agresiones contra los funcionarios y un saqueo, lo que está catalogado en el artículo 314 del Código Penal del Estado de Michoacán como sabotaje.

Al tratarse de un delito contra el Estado, el juez determinó otorgarles una condena de 7 años de prisión el pasado miércoles 23 de octubre de 2019, luego de haber pasado casi un año encarcelados sin sentencia. 

Por eso este domingo 10 de noviembre de 2019, además del informe administrativo, el representante del Concejo Indígena, Efraín Avilés Rodríguez, hizo una relatoría en la que narró todos estos sucesos que han sido parte del proceso en el que se conformó el primer gobierno comunal de Nahuatzen.

“Nuestros compañeros fueron acusados de sabotaje, un delito que, a todas luces, el único propósito que tiene es el que castigar a nuestra comunidad por estas acciones de determinarnos por nuestros propios usos y costumbres”, aseguró Efraín Avilés durante su discurso.

Mientras adentro del Auditorio Municipal se llevaba a cabo el primer informe, en la plaza la Policía Federal extinguió el polvorín y poco a poco la situación se calmó hasta el punto de que los propios pobladores pudieron empezar a bromear sobre el conflicto.

-¿Tú estás con el Concejo?- cuestionó una mujer  a un hombre mientras saboreaba una nieve.

-Sí, ¿y qué?- respondió, en tono retador, el muchacho.

-¡Ah! Te voy a dejar de hablar- aseguró la mujer ya hablando en broma y volteó a ver a otro joven que se iba incorporando a la plática -¿Y tú también estás con el consejo?

-Ajá- murmuró sin dejar de comerse su barquillo de nieve.

-Pues también te voy a dejar de hablar- bromeó otra vez la mujer.

Pero esta plática entre risas deja ver una realidad que acecha desde hace más de tres años al municipio de Nahuatzen, en pleno corazón de la Meseta Purépecha del Estado de Michoacán, donde los pobladores se han visto obligados a elegir un bando o atenerse a las consecuencias.