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Poe-mantas: mensajes de paz en tiempos de guerra

Poe-mantas: mensajes de paz en tiempos de guerra

Sep. 19. 2017. 11:41
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Rodrigo Caballero Díaz
Rodrigo Caballero Díaz
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Apatzingán.- A Uriel le tomó 8 años reunir el valor suficiente para sacar su proyecto a las calles sin miedo a represalias, los Caballeros Templarios o cualquier otro grupo delincuencial podían pensar que sus poe-mantas eran una especie de burla o ataque.

Su idea era tomar algo que representaba muerte, violencia y miedo para convertirlo en otra cosa: un mensaje que le diera esperanza a la golpeada ciudad de Apatzingán, ubicada justo en medio de la Tierra Caliente michoacana.

Solamente la ciudad de Apatzingán ha registrado 436 asesinatos entre enero de 2011 y julio de 2017, según cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) lo que significa alrededor de cinco homicidios dolosos al mes reconocidos por cifras oficiales.

Sin embargo, la región del Valle de Apatzingán registra hasta 27 homicidios al mes si se toman en cuenta los municipios de Parácuaro, Gabriel Zamora, Múgica, Buenavista, Tepalcatepec y Aguililla, en ese mismo periodo de tiempo.

Muchas de estas muertes estaban anunciadas previamente con la ayuda de una poderosa herramienta de comunicación usada, principalmente, por el Cártel de los Caballeros Templarios y la Familia Michoacana: las narcomantas.

“Nos daban mucho miedo las narcomantas porque aparecían con amenazas directas para las personas, cuando nos enterábamos que habían colgado una, nos queríamos enterar de inmediato porque no sabíamos quién podía aparecer ahí”, dijo el artista Uriel Ramírez Hernández.

Las amenazas de las narcomantas no tardaban en cumplirse, los cuerpos de quienes aparecían nombrados en estos mensajes terminaban tirados en la calle; los pobladores de la región vivían atemorizados de que sus nombres aparecieran ahí.

“Desde un principio a mí me quedó claro que no era como decían, que sólo les tocaba a quienes andaban metidos en eso, aquí en Apatzingán a la gente la mataban por cualquier cosa, aunque no te metieras con nadie podías aparecer en las mantas”, dijo Uriel Ramírez.

*La negación*

Las redes sociales servían para darle más difusión a estos mensajes que eran retirados por autoridades casi inmediatamente, una forma de negación que varios académicos han documentado en México.

En un trabajo de investigación publicado por la Universidad de Tamaulipas, Melitón Guevara Castillo y Cruz Alberto Martínez Cruz señalan que las narcomantas son una forma de los grupos criminales para mostrar su poderío y contrastan con los discursos de las autoridades que –incapaces de frenar la violencia- se limitan a negar la realidad.

“Los distintos cárteles, con dominio en territorios específicos, han mostrado capacidad de respuesta. Y una forma de hacer su guerra son las marcomantas: cuyos mensajes van dirigidos a los grupos contrarios, al gobierno y a la sociedad”, apuntan los investigadores.

En el trabajo titulado “Las narcomantas: vía para producir noticias en un clima de violencia”, los investigadores apuntan que estos mensajes son un ejemplo de la falta de un Estado de Derecho que impida la proliferación de grupos delictivos.

Algo que queda claro con la escalada de violencia que hubo cuando el ex presidente, Felipe Calderón Hinojosa, inició la Guerra contra el Narcotráfico precisamente en Apatzingán, con la implementación del Operativo Conjunto Michoacán.

*El coraje*

Un día Uriel decidió que era tiempo de que todos pudieran ver su trabajo, las poe-mantas empezaron a exponerse al aire libre luego de que entraron a Apatzingán los grupos de autodefensas.

“Ellos tomaron la decisión de armarse contra los malos, nosotros no, nosotros no entramos a la lucha armada, respetamos su decisión pero nosotros tomamos el camino de la paz”, dijo Uriel Ramírez.

Desde 2016, cuando el proyecto se llamaba poeman-ta, se han colocado más de 300 de estos mensajes en la ciudad de Apatzingán.

Su proyecto ha sido retomado en los municipios de Uruapan, Buenavista y Parácuaro, así como los estados de Nuevo León, Sinaloa y Colima y en otros países como Italia y Perú.

Al mencionar que sus mensajes han llegado a Nuevo León, inevitablemente Uriel tiene que explicar las diferencias y semejanzas entre su proyecto y el del artista regiomontano, Armando Alanís Pulido, creador del movimiento Acción Poética.

-¿Cuál es la diferencia de las Poe-mantas y Acción Poética?

-En esencia son lo mismo, es una manera de enviar mensajes de paz en un clima de violencia, la única diferencia es el medio, en Apatzingán no hay paredes para poner mensajes en el centro de la ciudad, sólo en la periferia, las mantas llegan a más lugares.

Se pueden poner en un parque y se pueden quitar y ponerla en otro, por lo que pueden ser itinerantes pero, sobre todo, no duran tanto como las bardas pintadas por lo que se tienen que estar renovando en todo momento.

-¿Son iguales, se pueden equiparar?

-Sí, son complementarias.

-¿Qué piensas de que la violencia regresó a Michoacán luego de las autodefensas?

-Yo creo que la violencia no se ha ido, nunca se acabó la violencia en Michoacán, aunque después de las autodefensas bajó un poco siempre estuvo ahí en menor o mayor escala pero siempre está ahí.

-¿A ti qué te toca hacer?

-Seguir difundiendo estos mensajes de paz entre la población, apostarle a la cultura, nos decían que era imposible traer eventos culturales a Apatzingán por la violencia y sin embargo lo hemos hecho desde 2014 con el primer encuentro de poetas y la feria del libro de 2015.

¿Cuál es la meta de todos estos esfuerzos?

-Convertir a Apatzingán en la capital de la cultura y el arte; si Morelia es la capital de Michoacán, Apatzingán que sea la capital de la cultura y no de la violencia, que sea la capital de las poe-mantas y no de las narcomantas.

Poe-mantas: mensajes de paz en tiempos de guerra