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Sólo Trump y la Virgen de Guadalupe

Dic. 12. 2017. 17:22
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Rodrigo Caballero Díaz
Rodrigo Caballero Díaz
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Morelia, Mich., 12 Diciembre 2017.- El auto en el que viajaba Santiago superó el límite de velocidad sobre la interestatal 105 al sur de Los Ángeles, California, una noche de octubre cuando regresaba de una fiesta con sus amigos.

 

Santiago viajaba en el asiento del copiloto con más de una copa encima pero su amigo no había tomado ni una gota de alcohol, por lo que no se preocupó cuando las luces rojas y azules de una patrulla le marcaron el alto.

 

El oficial se acercó al automóvil y le pidió a su amigo que le mostrara sus documentos y luego le informó que había superado el límite de velocidad; se retiró hacia la patrulla y luego de varios minutos volvió para pedirle al piloto que bajara del auto.

 

“¡Él no ha tomado nada!”, gritó furioso Santiago al pensar que iban a arrestarlo, lo que provocó que el oficial también le pidiera que saliera del vehículo.

 

Bastaron 15 minutos para que el oficial de policía comprobara que Santiago había ingresado ilegalmente a los Estados Unidos de América, él cuenta que todo pasó muy rápido y para cuando el efecto de las cervezas se le quitó ya estaba tras las rejas.

 

Su peor pesadilla apenas empezaba, dos agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE por sus siglas en inglés) se presentaron ante él y le informaron que estaba a punto de ser deportado hacia México.

 

Detenciones tierra adentro

Santiago a partir de ese momento era uno más de las miles de personas que han sido deportadas en territorio estadounidense desde que el presidente Donald Trump tomó el cargo el 20 de enero de 2017.

 

Este 5 de diciembre, Los Angeles Times informó que las deportaciones en la frontera cayeron un 25 por ciento y, con Trump en la Presidencia, incrementaron 40 por ciento los arrestos de inmigrantes tierra adentro, como parte de los operativos de ICE.

 

De hecho, el director de ICE, Thomas Homan, aseguró que tiene la intención de incrementar “dramáticamente” la detención de inmigrantes, al grado de lanzar redadas en las llamadas “ciudades santuario” y en las empresas que los contratan.

 

En su página oficial ICE señala que su objetivo es “identificar, arrestar y remover a extranjeros que representan una amenaza a la Seguridad Nacional o un riesgo a la Seguridad Pública”.

 

Los agentes migratorios debieron considerar que Santiago, un albañil de 43 años, representaba una amenaza para los Estados Unidos, porque en menos de una semana estaba de regreso en Michoacán luego de casi seis años trabajando en el norte.

 

La manda

“Le vengo a pedir el milagro a la Virgen de Guadalupe para que me deje volver allá al norte, yo creo que con el favor de ella me regreso, aquí no hay ni en dónde trabajar, allá pues ya tenía con un arquitecto gringo”, aseguró Santiago.

 
A la mitad de la Calzada Fray Antonio de San Miguel sus rodillas ya sangran tras 200 metros de avanzar hincado sobre la piedra de cantera la mañana de este 12 de diciembre, cuando los creyentes conmemoran la última aparición de la Virgen de Guadalupe en el cerro del Tepeyac.

 

Santiago cumple con la manda solo, atrás de él no hay nadie que le ayude porque toda su familia está en los Estados Unidos

 
-¿Usted se la avienta sin cobija?

-Así tiene que ser, me puse shorts para que la rodilla toque el piso porque la mía si está pelada.

-¿Qué le pasó?

-Me regresaron del norte, me agarraron los del ICE y me treparon a un autobús que me llevó a la frontera.

-¿El ICE?

-Los de migración, me detuvieron y me deportaron.

 
El albañil regresó a la Meseta Purépecha de donde es originario y visitó a sus parientes que le prestaron dinero suficiente para volver a intentar cruzar la frontera pero dice que ahora la situación es más difícil y va a requerir de toda la ayuda divina que pueda conseguir.

 

Ir a la ciudad de Morelia es lo último que va a hacer antes de partir hacia la frontera, por eso avanza con una gran mochila negra descolorida sobre la espalda mientras cumple con la última manda que quiere hacer en México.
“Si no me gastara tanto me iría para la Basílica pero con eso mejor me pago un camión y mejor cumplo la manda aquí mero”, justificó Santiago, “pero no crea, si sí le voy a dejar su buena ofrenda”.

 
El albañil sacó de su chamarra un billete de 500 y sonrió; siguió avanzando sobre la Calzada con las rodillas rojas y raspadas hasta que no pudo más y se detuvo a descansar frente a los puestos de quesadillas; el último tramo lo recorrió con una mano en el suelo.

 

“Nada más no me vaya a sacar fotos porque no quiero que me reconozcan cuando llegue al norte”, dijo entrecortado por el dolor que le causaban las raspadas.

 

El alma le volvió al cuerpo cuando atravesó el umbral del Santuario de Guadalupe de la ciudad de Morelia, comenzó a rezar en cuanto vio el interior del templo y luego depositó su ofrenda en la charola que tenían al pie del altar de la Virgen.

 

Santiago por fin se puso de pie junto al altar de la Virgen y de inmediato se camufló entre la multitud, después salió por el lado izquierdo del Santuario y se dirigió al norte donde sólo Trump y la Virgen de Guadalupe se pueden interponer en su camino.