fbpx
Salvador Adame, el reportero que no quería ser noticia

Salvador Adame, el reportero que no quería ser noticia

Sep. 23. 2017. 14:47
  |  
Rodrigo Caballero Díaz
Rodrigo Caballero Díaz
Compartir

Múgica.- En dos ocasiones el periodista no cumplió su promesa de no ser la nota: cuando fue detenido arbitrariamente mientras cubría una protesta junto a su esposa y cuando un grupo armado lo levantó y no se le volvió a ver con vida.

A Salvador Adame Pardo no le gustaba salir en la foto de los eventos especiales por una sencilla razón: no le gustaba ser el centro de la noticia, quienes lo conocieron cuentan que para él lo más importante era darle voz a los que lo necesitaban.

Así lo recuerda su esposa, Frida Urtiz Martínez, quien además era la productora y reportera del canal 6 TV de Nueva Italia, empresa que fundaron juntos el 25 de junio de 2010 y que permaneció funcionando hasta la desaparición de Adame Pardo el 18 de mayo de 2017.
Adame-Esposa
*El miedo a los animales*

La caravana que siguió la carroza fúnebre con los restos, que la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE) dice que son los de Salvador Adame Pardo, recorrió unas 15 cuadras antes de detenerse justo afuera de la que fue su casa hasta el día que lo levantaron.

No eran más de 10 automóviles y 50 personas las que se unieron a la caravana que en clamaba justicia en silencio, a simple vista se puede ver el miedo de la gente en el municipio de Múgica, a la entrada de la Tierra Caliente michoacana,.

Las anécdotas se contaron entre dientes, sus familiares y amigos lo recordaron en pequeños grupos viendo por encima del hombro a quien estaba detrás de ellos mientras trataban de velar los restos del periodista.
Adame-caravana
Dos personas se atrevieron a tomar el micrófono del sistema de sonido que estaba montado encima de un Tsuru negro destartalado, pero ninguna quiso hablar de lo que todos estaban hablando entre susurros: el miedo a los animales.

Su féretro se colocó en la sala de su casa, ahí donde Frida Urtiz recibió la noticia de que lo habían levantado cuando su primo le habló por teléfono y le dijo que sólo le iba a contar la noticia si tenía a alguien a su lado.

“Ya dime lo que me tengas que decir que nada más me estás poniendo nerviosa”, dice que le dijo; la noticia se la dieron sin rodeos, como se hacen las cosas en la Tierra Caliente, en ese momento los muros de concreto que Salvador Adame había construido se hicieron más pequeños y la casa, su casa, dejó de parecer un lugar seguro.

El 12 de enero de 2014 los grupos de autodefensa entraron a Nueva Italia y se enfrentaron a balazos con miembros del Cártel de los Caballeros Templarios, fue un tiroteo que duró tres horas en la avenida principal de la población.

El saldo: un muerto y dos heridos, centenares de disparos y dos granadas de fragmentación que explotaron más otras seis que no se activaron luego de que las arrojaran los Caballeros Templarios.

Ese día los balazos sonaron tan fuerte que la familia de Salvador Adame tuvo que refugiarse en la parte de atrás de su casa, ese pequeño cuarto subterráneo amurallado que iba a ser una alberca para los niños.

Aquel día, con los grupos armados enfrentándose a cuatro cuadras de su casa y las granadas y los rifles calibre cincuenta volando las puertas de las camionetas como si fueran de cartón, la casa que Salvador Adame construyó se sentía como una fortaleza.

Pero todo era una ilusión, los muros que Salvador Adame y su compadre construyeron no eran impenetrables, la pequeña puerta de la casa no estaba blindada y el techo no hubiera resistido un granadazo; la seguridad provenía de la propia familia, de la presencia de Salvador Adame.

Cuando un comando se llevó a Salvador Adame, el 18 de mayo de 2017 afuera de un local de agua purificada, su casa dejó de ser un refugio seguro y su familia se tuvo que ir de Nueva Italia dejando atrás la casa, los muebles, las pertenencias y los recuerdos.

*Los hombres que regresan muertos*

Salvador Adame periodista

Tuvieron que pasar cuatro meses para que Salvador Adame regresara a su casa, sus restos calcinados localizados en la Barranca del Diablo el 14 de junio cruzaron el umbral de la puerta hasta el 22 de septiembre acompañados de amigos y familiares.

Cuando el féretro entró a su casa su familia rompió en llanto, Navidad Adame, la única hija de Salvador cayó abatida por el dolor y comenzó a golpear el suelo, “los hombres no deben regresar muertos a sus casas”, gritó.

Pero aquí en Nueva Italia, en el municipio de Múgica, en la Tierra Caliente michoacana, los hombres regresan muertos a sus casas, esa es la realidad, pasa tan seguido que no es más que una raya más al tigre como decía en su programa de televisión Salvador Adame.

Es tan recurrente que el reclamo de justicia de la familia se pierde entre los centenares de reclamos por la impunidad que sigue a estos casos, sobre todo en la Tierra Caliente, sobre todo en Michoacán, sobre todo en México.

A pesar del miedo, el periodista Salvador Adame tiene la fortuna de convertirse en noticia, la mayoría de los hombres que regresan muertos a sus casas ya no son noticia, son uno más, sus casos desaparecen y la
familia de Salvador no está dispuesta a dejarlo desaparecer.

Ahora tienen la meta de hacer que la justicia se haga, que las autoridades hagan lo que deberían estar haciendo, si los asesinos de Salvador Adame son detenidos sería un gran avance para los hombres que regresan muertos y tal vez, como decía al finalizar su programa de televisión, eso que ahora es noticia después se convierta en historia.

Adame-Familia