Otro 10 de mayo sin sus hijos

May. 10. 2018. 14:51
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Rodrigo Caballero Díaz
Rodrigo Caballero Díaz
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Morelia.- “Para que se vayan con alegría las voy a atender bien”, les dijo uno de los empleados de la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE) a las madres de desaparecidos que acudieron para revisar los expedientes de sus casos.

 

“Yo de inmediato le dije, no, no me provoca alegría porque no me está entregando a mi hijo, me provoca satisfacción que por fin estén haciéndonos caso, pero para yo tenga alegría necesita aparecer mi hijo”, le contestó la señora Patricia López Rodríguez.

 

Patricia acudió con una comisión de familiares con personas desaparecidas a pedir información sobre sus expedientes que tienen años estancados en las oficinas de la PGJE, por más amabilidad que encontraron, los casos están congelados y no ha habido avances.

 

Las investigaciones no tienen más datos que las que los mismos familiares han podido recopilar; cada madre de un desaparecido se ha convertido de la noche a la mañana en un agente del Ministerio Público, ahora ellas lideran las averiguaciones.

 

“Estamos haciendo las cosas que el Gobierno no hace, que ellos deberían de hacer, nos toca a nosotros el trabajo de ellos; cuando ellos están sentados en las sillas nosotros tenemos que salir y arriesgarnos”, aseguró Patricia López.

 

Su hijo, Pablo Sánchez López, desapareció el 16 de marzo de 2013, estaba en la cerrada de San Agustín tomando una cerveza luego de que salió del bar La Taberna y un grupo de policías ministeriales se lo llevaron.

 

Nadie dijo nada, al día siguiente su madre comenzó a buscarlo porque siempre llegaba a casa aunque fuera de madrugada, al ver que no había llegado y que no le llamaba por teléfono comenzó a buscarlo pero nadie sabía nada.

 

“A los dos meses de estarlo buscando uno de sus amigos me confesó ‘te voy a decir la verdad como su mamá que eres y que él era mi amigo, a él se lo llevaron una camioneta de ministeriales pero yo no puedo decir porque a mí me da miedo’”, narró Patricia.

 

Entonces presentó una denuncia por desaparición forzada pero ninguno de los cinco testigos que le contaron lo que pasó aquella noche quiso presentarse a contar lo hechos, uno de ellos desapareció meses después.

 

Eso es todo lo que dice el expediente, desde 2013 la PGJE no ha investigado nada más de lo que la señora Patricia le dijo que había sabido por su cuenta, el caso está encarpetado como el de miles de desaparecidos en Michoacán.

 

De acuerdo con cifras del Registro Nacional de Datos de Personas Extraviadas o Desaparecidas (RNPED) en el estado han ocurrido mil 92 desapariciones, pero en una investigación IDI Media pudo comprobar que no todas las denuncias llegan al registro, por lo que puede haber cientos más.

 

Patricia pertenece al Comité de Familiares de Personas Detenidas Desaparecidas en México (Cofaddem), una organización social que integrada 263 casos de personas desaparecidas denunciados ante la PGJE y ninguno de ellos aparece en el RNPED.

 

Por eso Patricia ya no confía en las autoridades sino en las propias madres para buscar a sus hijos, ella participó en dos caravanas de búsqueda de familiares en el estado de Morelos y en Guerrero.

 

Además participó en la búsqueda de fosas clandestinas en Culiacán y en Veracruz, dice que le ayuda a las demás madres a buscar a sus hijos para que también a ella le ayuden a buscar al suyo.

 

Este 10 de mayo de 2018, Patricia llevaba una de las mantas de la marcha conmemorativa de madres con familiares desaparecidos en Michoacán, la protesta comenzó frente al estadio Venustiano Carranza y culminó en el Palacio de Gobierno.

 

La primera parada fue la 21 Zona Militar, en la que hicieron un posicionamiento y la señora Patricia tomó el micrófono para decir que con que pueda volver un hijo desaparecido les da esperanza a las demás madres.

 

Después del mensaje de varios integrantes del Cofaddem siguió la marcha hacia el Centro Histórico de la ciudad de Morelia, la señora Patricia iba al frente gritando consignas para generarle conciencia del problema a los Morelianos.

 

Dice que eso es lo que hace falta para que cada vez más personas conozcan esta problemática y no dejen solas a las madres que no pueden festejar el 10 de mayo porque no tienen motivos para hacerlo.

 

“Son sentimientos encontrados en estas fechas porque tenemos que seguir adelante, buscar a nuestros hijos, a veces quisiera quedarme en mi cama todo el día pero mi hijo me hace que me levante, porque tengo que encontrarlo, vamos a encontrarlos”, aseguró.