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México deportó ilegalmente a 260 mil migrantes desde 2016

México deportó ilegalmente a 260 mil migrantes desde 2016

Mar. 10. 2018. 07:01
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Rodrigo Caballero Díaz
Rodrigo Caballero Díaz
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Morelia.- El Gobierno mexicano ha deportado a 260 mil migrantes en los últimos dos años, entre los que estaban al menos 40 mil niños y jóvenes menores de edad, algo que va en contra de los tratados internacionales firmados por este país.

 

Esta fue una de las revelaciones que encontró Amnistía Internacional en su reporte “Ignoradas y sin protección: la mortal devolución de personas centroamericanas solicitantes de asilo dese México”.

 

La organización de defensa de los Derechos Humanos señaló que México padece una doble moral en el tema pues mientras exige garantías de sus connacionales en los Estados Unidos de América (EUA) también genera maltrato y discriminación contra los centroamericanos que huyen de la violencia.

 

“El famoso ‘Sueño Americano’ se acabó, los migrantes centroamericanos que cruzan por México para llegar a los Estados Unidos no están buscando nuevas oportunidades económicas, están huyendo de la violencia del Triángulo del Norte”, aseguró Madeleine Penman, investigadora para México de Amnistía Internacional (AI).

 

En Guatemala, El Salvador y Honduras la violencia alcanza tasas de homicidios tan altas que superan hasta 8 veces lo que la Organización Mundial de la Salud (OMS) considera los niveles propios de una pandemia.

 

A diferencia de México, en donde los desplazamientos forzados ocurren dentro del país, en el que se pueden refugiar debido a su amplio territorio,  Madeleine Penman recordó que países como El Salvador son tan grandes como el estado mexicano de Hidalgo y por eso la población tiene que abandonar el territorio nacional para huir de la violencia.

 

En comparación, tanto Honduras como Guatemala tienen una extensión territorial de poco más de 100 mil kilómetros cuadrados, lo que es el doble que el territorio que ocupa el estado de Michoacán y similar al del estado de Durango.

 

Por eso las familias huyen de Centroamérica pero es en México en donde han encontrado una barrera inesperada puesto que nuestro país había sido permisivo en el tránsito de migrantes e incluso históricamente los ha apoyado en su estancia como refugiados.

 

 

Políticas antimigrantes

Madeleine Penman señaló que los mexicanos apoyaron durante el Siglo XX a personas que huían de conflictos armados como la Guerra Civil Española y la Guerra Civil de Guatemala, por lo que pidió recobrar ese espíritu humanitario que se ha perdido.

 

“Tanto México como Estados Unidos se aproximan a la migración con un enfoque de Seguridad Nacional, lo ven como una posible amenaza y eso ha provocado una ola de deportaciones como no habíamos visto antes”, aseguró Penman.

 

El problema de las deportaciones no es que se realicen, sino que no respetan el debido proceso y muchas veces son ilegales y se realizan con engaños, amenazadas y hasta agresiones físicas y psicológicas.

 

“El oficial de la Estación Migratoria me dijo ‘si no firmas aquí, no te damos comida, no te vas a poder bañar’ y que me iban a tratar como si no existía”, narró a AI un joven hondureño de 23 años, a quien obligaron a autorizar su deportación.

 

Los migrantes son amedrentados para firmar sus papeles de retorno asistido, sin que se les lleve un procedimiento adecuado y la mayoría nunca se entera que son candidatos a solicitar asilo por la violencia que hay en sus países de origen.

 

Según una encuesta realizada por Amnistía Internacional a 500 migrantes centroamericanos, el 75 por ciento dijo que nunca le explicaron su derecho a solicitar refugio y al otro 25 por ciento lo disuadieron constantemente para que no tomara ese camino.

 

“Si pides quedarte vas a tener que estar tres meses aquí (en la estación migratoria) yo te recomiendo que mejor te vayas”, narró otra mujer a AI que fue persuadida para renunciar a su derecho por agentes del Instituto Nacional de Migración (INM).

 

Una vez de vuelta en su país de origen, los migrantes del Triángulo del Norte quedan a merced de la violencia, AI recopiló la historia de Saúl, un migrante entrevistado en Honduras dos semanas después de su deportación que fue asesinado tres días después de hablar con los investigadores de la organización internacional.

 

Ante esta política antimigrante, Amnistía Internacional pidió al Gobierno Federal revisar los procedimientos de apoyo a los migrantes que huyen de la violencia, así como obligar a los agentes de migración a garantizar el debido proceso de los refugiados.

 

El INM debería informar correctamente a los migrantes que pueden acceder al asilo por la violencia de sus países no ser sometidos a maltratos y discriminación, además AI pidió formalizar el protocolo alternativo que se trabajó en conjunto con autoridades mexicanas, que logró reducir en un 56 por ciento las deportaciones entre 2016 y 2017.