Reclaman mujeres su propio cuerpo

Reclaman mujeres su propio cuerpo

Mar. 09. 2019. 20:50
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Rodrigo Caballero Díaz
Rodrigo Caballero Díaz
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Morelia.- La marcha más grande que han realizado las mujeres de Morelia se suscitó la tarde de este viernes 8 de marzo de 2019, en conmemoración por el Día Internacional de la Mujer, en la que la principal consigna fue reclamar el derecho a su propio cuerpo.

Ya fuera por las agresiones sexuales, por el acoso, por los ataques físicos, por la violencia en la casa, en la calle, en la escuela o en el trabajo, por el aborto libre y gratuito, por las imágenes sexualizadas de las mujeres o por los feminicidios, para quienes salieron a marchar hay la noción de que su propio cuerpo no les pertenece y hay que recuperarlo.

“Pendejo no, este cuerpo es mío sólo mío”, gritaban en la marcha con la misma rabia con la que hubieran gritado en la calle al momento de ser agredidas o para repeler los piropos que siguen siendo el común denominador en su contra.

Más de 300 mujeres, adolescentes y niñas tomaron la avenida Francisco I. Madero, la principal calle de la capital michoacana, en la que fue la marcha con mayor convocatoria de los últimos tiempos, a pesar de la confusión que generaron las múltiples invitaciones.

En redes sociales circularon al menos seis eventos distintos, que al final se tradujeron en tres: la primera una del Frente Nacional de Lucha por Socialismo (FNLS), la marcha organizada por la senadora Blanca Piña de Morena y la marcha de la Asamblea de Mujeres 8M.

Esta última, la más grande de todas encabezada por los colectivos feministas, en donde todos los reclamos eran en torno a la necesidad de las mujeres de tomar el control de sus propios cuerpos, un derecho que aseguran les ha sido negado históricamente.

Fotografía: Rodrigo Caballero

Los reclamos tomaron por asalto las calles de la ciudad de Morelia, en donde todavía la Catedral domina a los demás edificios, y los gritos de las mujeres fruncieron ceños y levantaron cejas de quienes no se acostumbran a la exigencia del género.

Pero a diferencia de años anteriores el número de mujeres era más grande y ahora no encontraron resistencia, no se toparon con gritos en contra, con vehículos intentando cortar la marcha a la mitad, ni con predicadores de la buena convivencia intentando convertirlas en cada esquina del Centro Histórico de Morelia, esta vez solamente los reclamos hablaron.

Así continuaron desde la fuente de Las Tarascas, las tres mujeres de bronce que cargan un altero de fruta a las que les colocaron pañuelos verdes en favor de aborto, hasta el centro de la ciudad, donde se instalaron en los portales de cantera rosa.

Una vez en el primer cuadro llegó la música y los relatos, entre las mujeres se relataron lo que les había sucedido, lo que ya no debería suceder pero sucede, hablaron en confianza en medio de la capital.


Fotografía: Rodrigo Caballero

Las cifras de la violencia de género rondaban entre las asistentes, alguna de las manifestantes recordaba que según datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Estatal de Seguridad Pública (SESESP) cada 160 minutos se comete un feminicidio en México.

Otra más complementaba con que el acoso sexual en nuestro país aumentó en un 290 por ciento entre 2017 y 2018, según datos de la Dirección General de Política y Estadística Criminal.

Las demás no hablaban de números sino de sueños: de caminar sin mirar de reojo, de abortar sin miedo a las condiciones, de que las más pequeñas no pasen por lo mismo que ya pasaron las más grandes, que los cuerpos de las nuevas generaciones sean de ellas.

Al final de la marcha una asistente se agacha colocando las manos en su espalda baja con un quejido, el cansancio la agobia.

-¿Te pesa la lucha feminista por la América Latina? –le preguntan.

-No, lo que pesa es el Patriarcado.