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“Estén bien seguros que esta nos la van a pagar”

“Estén bien seguros que esta nos la van a pagar”

Abr. 24. 2019. 11:16
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Rodrigo Caballero Díaz
Rodrigo Caballero Díaz
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Nahuatzen.- Cuando la noticia del asesinato del presidente municipal de Nahuatzen, David Otlica Avilés, cundió por las calles del municipio, decenas de habitantes, empleados municipales y vecinos de las tenencias se volcaron a las calles.

Sin aportar pruebas, decenas de personas acusaron directamente al Consejo Ciudadano Indígena de Nahuatzen por el homicidio y salieron a manifestarse irrumpiendo tres veces en las instalaciones de la Casa Comunal en venganza por el asesinato.

Los manifestantes armados con palos, piedras, bombas molotov y cohetones destruyeron automóviles, mobiliario e intentaron incendiar parte del techo del edificio debido a que para ellos el único culpable del asesinato es el Consejo Ciudadano, representante del gobierno por Usos y Costumbres que ha sido opositor al presidente municipal.

La viuda del alcalde, Christian Ambriz, denunció públicamente la participación del Consejo Ciudadano en el asesinato y los hizo responsables por cualquier daño que les pudiera suceder a ella y a su familia, ya que dijo habían sido amenazados previamente.

Esta fue una de las evidencias que los pobladores tomaron como prueba del involucramiento del Gobierno Comunal en el homicidio, lo que provocó la agresión de unas 70 personas que inició al medio día de este martes 23 de abril de 2019.

“El cobarde asesinato”

Otlica apareció con las manos y los pies atados, tenía la camisa llena de sangre, el rostro lleno de golpes y una cuerda le dislocó la mandíbula, el Servicio Médico Forense asegura que murió por un golpe con un objeto corto y contundente en la cabeza.

El cuerpo fue localizado en las inmediaciones de la localidad de Las Mesas, municipio de Coeneo en el estado de Michoacán, a 30 kilómetros de donde lo secuestraron en la comunidad de San Isidro, tenencia de Nahuatzen, donde despachaba como alcalde.

Este lunes 22 de abril de 2019 acudió a una reunión con comuneros de Sevina, con quienes se sigue el diálogo para la asignación de presupuesto directo, que terminó aproximadamente a las 2:00 horas del martes 23 de abril.

Tras la junta, como era costumbre, el personal del ayuntamiento lo acompañó hasta su domicilio, pero minutos más tarde fue secuestrado por un grupo de personas que lo sacaron con violencia de su domicilio.

En la entrada de su casa quedaron varias marcas de sangre en el pavimento y en el cofre de un automóvil blanco que estaba estacionado afuera del domicilio, por lo que se presume que desde ese momento fue agredido violentamente.

Sus familiares dieron alerta a los trabajadores municipales y a las instituciones del Gobierno del Estado para comenzar su búsqueda y tratar de dar con su paradero antes de que le pudiera suceder lo que al final pasó.

Desde las 3:30 horas personas de la Secretaría de Gobierno de Michoacán, la Secretaría de Seguridad Pública y el Ministerio Público se comenzaron a movilizar para intentar localizar al presidente municipal.

Sin embargo, los esfuerzos por localizarlo con vida se terminaron al filo de las 8:30 horas cuando se dio el primer aviso de que había aparecido un cuerpo con las características físicas del presidente municipal y una hora más tarde se confirmó que se trataba de él.

Tras lo ocurrido, decenas de actores políticos, como el secretario de Gobierno, el gobernador de Michoacán, diputados locales y federales, así como funcionarios y representantes del Partido de la Revolución Democrática (PRD) al que pertenecía Otlica condenaron el “cobarde asesinato” e hicieron un llamado para que se haga justicia.

“No fabricar culpables”

Adentro de la Casa Comunal personal de la Secretaría del Migrante estaba haciendo una lista de posibles beneficiarios de un programa de gobierno cuando un grupo armado con palos y piedras irrumpió en el lugar.

Azuzados por la síndica municipal, María Elena Avilés, los manifestantes cargaron en tres ocasiones durante el día en contra del edificio e incluso utilizaron las instalaciones de la escuela primaria que está a un lado del inmueble para lanzar piedras, tejas y botellas de gasolina.

“La tercera ocasión se subieron arriba de la escuela y lanzaron piedras y una bomba molotov que incendió parte del techo de la Casa Comunal, eso fue lo que pasó, fue una agresión sin fundamentos en la que participaron policías de la Secretaría de Seguridad Pública”

dijo una comunera de Nahuatzen.

Al menos 20 personas ingresaron a la Casa Comunal gritando que iban a quemarla y que querían que todos los miembros del Gobierno por Usos y Costumbres se fueran de Nahuatzen.

Eran empleados del Ayuntamiento de Nahuatzen, pobladores de San Isidro, Sevina y Rancho del Pino, así como algunos de la cabecera municipal de Nahuatzen, quienes se dijeron hartos del maltrato que han sufrido por parte de los Consejos Comunales Indígenas que se han instalado en tres localidades del municipio.

Adentro del edificio, los consejeros indígenas tomaron la decisión de no responder a las agresiones, pues consideraron que hubiera provocado un enfrentamiento con mayores consecuencias y esperaron a que la Policía Michoacán llegara.

Sin embargo, afuera hubo grupos de personas que también respondieron la agresión con palos y piedras, provocando un disturbio por las calles aledañas a la Casa Comunal que duró hasta la llegada de los oficiales de policía.

Al filo de las 15:00 horas arribaron 250 elementos de la SSP en un despliegue operativo que buscaba contener a los manifestantes e impedir que las protestas se volcaran a las demás calles de la cabecera municipal, tras los enfrentamientos que se suscitaron entre dos grupos de habitantes de Nahuatzen.

Durante la tarde los manifestantes volcaron dos vehículos y una motocicleta propiedad de los miembros del Consejo Comunal y continuaron con un último ataque en contra del edificio a pesar de la presencia de los uniformados.

En entrevista para IDI Media, el consejero indígena, Efraín Avilés condenó la agresión contra la Casa Comunal y deslindó al Gobierno Indígena del asesinato del presidente municipal.

Avilés lamentó el homicidio del alcalde y calificó como una cobardía la agresión, sin embargo, pidió que no se les acuse a los miembros del consejo y que las autoridades correspondientes investiguen lo ocurrido para dar con los culpables.

“No queremos que fabriquen culpables, queremos que las autoridades realicen su trabajo conforme a derecho y detengan a los responsables de lo sucedido lo antes posible”

aseguró Efraín Avilés.

“La gota que derramó el vaso”

El profesor José Luis Capiz, opositor al Consejo Ciudadano y quien defendió la postura del presidente David Otlica de hacerle frente al Gobierno Indígena, aseguró que el homicidio del alcalde es la “gota que derramó el vaso”.

“La gente se volcó a las calles para protestar porque hacen responsables a los miembros del Consejo Ciudadano por el asesinato del alcalde y hay un hartazgo muy fuerte entre la población, no podemos controlar el enojo de la población”, advirtió.

En entrevista para IDI Media, Capiz dijo que se trata de una acción cobarde que podría provocar un mayor derramamiento de sangre entre los habitantes de Nahuatzen debido a que no hay certeza de gobernabilidad en este municipio de la Meseta Purépecha.

El homicidio provocó una nueva escalada de violencia en una comunidad ya de por sí dividida y polarizada por un proceso electoral lleno de irregularidades en el que se quemaron urnas, candidatos fueron amenazados y las consultas indígenas fueron impedidas.

José Luis Capiz relató lo que muchos de los trabajadores y habitantes expresaron con palos y piedras dentro de las instalaciones de la Casa Comunal, ubicada a cuadra y media de la antigua Presidencia Municipal.

Tras lo sucedido, los pobladores de Nahuatzen instalaron un altar en la puerta de la antigua Presidencia Municipal donde colocaron una fotografía de David Otlica, cirios, flores y un crucifijo.

Un grupo de mujeres comenzó a rezar un rosario cerca de las 19:00 horas y decenas de habitantes se congregaron frente al lugar para rendir homenaje al presidente municipal instalando dos fogatas para aguantar la noche.

Los habitantes esperaban que el cuerpo del alcalde llegara hasta este punto pero por cuestiones de seguridad la familia determinó que fuera velado en la ciudad de Morelia, frente a la fotografía solamente quedó la base para un ataúd que nunca llegó.

Sin embargo, entre los rezos y la tristeza de los pobladores que salieron a las calles el sentimiento de revancha seguía presente, ya que a pesar de que apenas se realizan las investigaciones correspondientes la mayoría de la población ya encontró a los culpables.

“Ojalá que ahora sí estén contentos con lo que hicieron, pero que estén bien seguros que esta nos la van a pagar”

se escuchó decir entre la población que se congregó afuera en la plaza principal de Nahuatzen.