De 1992, al 2021: el momento culminante para CAS (Parte I)

Jul. 10. 2020. 14:10
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Redacción IDI Media
Redacción IDI Media

Javier Lozano

“Seamos pacientes, seamos perseverantes, tendrá que llegar el momento en que se nos haga justicia, en el que el pueblo se haga cargo del gobierno”. Arias, C (1992)

Cristóbal Arias Solís, protagonizó una larga batalla social pacifica en medio de un clímax sumamente complicado. Quizá, el contexto más álgido de la vida política del ahora legislador— se intensificó, incluso, al grado de convertirse en un símbolo que destacó por su enorme liderazgo a través de un ímpetu— en el que abarrotó la Avenida Madero, en un sinfín de ocasiones,así, como el corazón principal de cada municipio en un signo de protesta tranquila, ante los hechos fraudulentos que manipuló el poder democrático de las mayorías que apoyó al candidato de la izquierda en 1992. Lo mismo, la sola presencia del “Cachorro de Churumuco, produjo un alucinante instante inigualable. 

A través de esas ceremonias, el actual Senador fungió como el orador central que atrajo a la multitud hasta convertirla en una expresión, — esa efervescencia,canalizó por años el infinito acompañamiento que afianzó a uno de los actores más sobresalientes de la época contemporánea en nuestro territorio.

En lo personal, fundamentaría que estamos en presencia de un hombre que heredó una riqueza cognitiva que lo hace capaz de romper todo tipo de desafíos— puesto que, su principal punto de apoyo,francamente lo relaciono en medio de su madurez, experiencia y visión. Ciertamente, eso creó una enorme distancia con los demás, y lo proveedistinguirse entre los grandes que han penetrado en la cronología por su determinación, honradez, principios; lo que indica que es poseedor de una dote natural.

Los atributos de Cristóbal Arias Solís, lo han regresado nuevamente al terreno de la imagen representativa que acarreó a miles de seguidores a pesar de la ignominia que sufrieron en manos del sistema y de las componendas que se fraguaron desde Palacio Nacional. Sin embargo, superó obstáculos, brechas, fraudes, chantajes, traiciones, y siguió firme; esa tenacidad, lejos de ser grabada en los anales de la historia de nuestro estado, revivió y viene empujando con mucha fuerza para experimentar un nuevo proceso; esta vez, en un periodo que reproduce la misma efervescencia y hervor, pero bajo otras circunstancias que acentúan la llegada al despacho de la administración pública estatal con una democracia que ha tomado vida y pulso a través del empeño de López Obrador.

¡El camino ha sido largo, quizá larguísimo!, — cité, hehice referencia al momento que observé a un hombre caminar hasta el punto donde las convicciones motivan a no claudicar, ni sucumbir con los valores intrínsecos que justificaron por años la lucha irrestricta. Incluso, la mima evidencia histórica mostró el paralelismo comprometido con otro actos incansables como Andrés Manuel López Obrador. Ese transitar retrató anécdotas dada las circunstancias del clima sociopolítico que abrieron la verada para sembrar el júbilo de un proyecto alternativo de nación.

Las palabras de Cristóbal Arias Solís, me hicieron reflexionar: que las lecciones de la vida imprimen nuevas esperanzas a futuro. — Entonces, ahí estaba un público espectador, impaciente de apreciar el arranque de una retórica elocuente, con vigor. — Pareciera que el tiempo se detuvo— y de pronto aumentó la voz de la audiencia movida por una razón de ser.

Mientras la algarabía coreaba el nombre de Cristóbal, CristóbalCristóbal, un silencio invadió el privilegio palpitante que expresó Arias Solís en su discurso. —Era noviembre de 1992, y ni siquiera el desgaste y las ganas de apoyar sucumbían a miles de seguidores. — Tomó el micrófono, y habló a quienes acudieron: “Seamos pacientes, seamos perseverantes, tendrá que llegar el momento en que se nos haga justicia, en el que el pueblo se haga cargo del gobierno”. El mensaje palpitó e inspiró a muchos a continuar y ser persistentes ante los desafíos; lo mismo, reafirmar el compromiso y la responsabilidad de reconocer que el efecto de los hechos vergonzantes que originó el priismo, tenían que escucharse con firmeza. 

Po ello, Cristóbal se situó en un momento clave en el que la historia y las justicias asimilaron el momento donde la lucha se reafirmó convirtiéndose en el líder que respondió a la motivación de quienes hoy en día han respaldado su virtual candidatura por Morena. De la misma forma, diversos sectores se han sumado al papel activo transformándose en un esquema incluyente, plural, esperanzador. Esto ha permitido que surja un frente que mostrado a lo largo y ancho del territorio un bloque que se identificó por el acontecer que ejerce la capacidad de convocatoria que movió nuevamente las multitudes que día con día se reflejan en los ejercicios que miden la percepción de opinión pública.

Después de 18 años, volvió la relación que abrazó en aquella coyuntura Cristóbal Arias Solís, con miles de simpatizantes en favor de su liderazgo que surgió entre las amplias virtudes de un hombre que caminó, camina, y sucesivamente continuará trazando la ruta, teniendo como objetivo el anhelado momento de llegar al Solio de Ocampo, que le fue negado detrás de una conspiración oscura e irracional. El futuro abre el sendero, y el “Cachorro de Churumuco sabe que es la fase culminante y clave de concluir con broche de oro una carrera brillante en 2021 como gobernador constitucional de Michoacán, y recomponer los grandes problemas que se han arraigado.

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