Michoacán registra 81 feminicidios en 2016, CEDH contradice a la PGJE

Atrás del 8 de marzo, el primer feminicidio masivo

Mar. 08. 2017. 17:39
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Redacción IDI Media
Redacción IDI Media
Tzitziki Erandeni Avalos Ortiz.

La historia aún no ha sido clara en cuanto a las fecha exacta, pero fueron aproximadamente más de 100 años en la que sucedieron los terribles hechos, donde en una fábrica de textiles, concretamente la fábrica de camisas Triangle Shirtwaist de Nueva York, más de un centenar de mujeres fueron asesinadas en un incendio, que al día de hoy es catalogado como el desastre más mortífero en la historia de esa ciudad.

En este incendio murieron por quemaduras, la inhalación del humo o por los golpes recibidos entre la lucha con ellas mismas por salir de ese lugar o por el derrumbe provocado por el deterioro del propio edificio ante lo que el fuego estaba provocando. Quienes observan los sucesos por fuera, solo veían llamas, una estructura crujiendo, y de repente, cristales volaban junto con ellos, mujeres saltando de un noveno, décimo y onceavo piso, y atrás de ellas, algunas más, llenas de humo y fuego.

El espacio donde estás mujeres trabajaban además de no contar con las medidas de seguridad y sanidad que el día de hoy conocemos, derecho que el día de hoy existe en nuestra legislación, ellas no lo conocieron hasta después de esos hechos.

Las mujeres obreras trabajan vigiladas, es decir, los dueños de las fábricas, decidieron tener bajo llave las puertas de acceso así como las escaleras estaban bloqueadas y cerradas con la finalidad de no permitirles salir a descansar o a estirarse; tenían que pedir permiso para ir al baño, sus horas laborables fueron de 16 horas continuas, tenían que trabajar sin ventilación, condicionadas a trabajar sin un salario igualitario al de los hombres, de por si los salarios eran muy bajos, ellas percibían un 60 o 70 % menos que ellos.

 

El día de hoy, las mujeres, la humanidad tiene avances, pero no son los más.

El día de hoy, las mujeres de muchos lugares del mundo estamos en pie de lucha, estamos de huelga, porque no tenemos nuestros derechos materializados, el hecho de que un organismo internacional, como lo es la ONU a través de los diversos instrumentos jurídicos que se tienen a favor de las mujeres, y que México al firmarlos y salimos a dignificar nuestras vidas como mujeres en países repletos de misoginia, de miedo, salimos a conmemoramos la vida de las mujeres que han sido asesinadas, la vida de cada una, su lucha, su decisión de luchar hasta el último momento por la vida, una vida que se nos arrebata, mientras nos violan, nos golpean, nos engañas, nos humillan, nos culpan, estamos de luto por todas, porque el día 4 de marzo de este año, en la Piedad, Michoacán, una menor de 5 años de edad fue asesinada a manos de su padre, a golpes, con quemaduras y lesiones de tortura por todo su cuerpo, y su nombre es Jazmín Lucero Fuentes Ramírez, un cuerpo y una edad en la que ningún mal pudo ocasionar a un hombre de 32 años de edad.

El 8 de marzo, es más que una fecha, es nuestro termómetro para saber que tanto hemos avanzado, o retrocedido como el caso de Rusia, donde una vez al año está permitida la violencia (en cualquiera de sus formas) contra las mujeres, suya sanción solo será de carácter administrativo y solo en el caso de que un hombre haya violentado más de una vez a la misma persona de su familia se procesara por la vía penal, siempre y cuando la víctima reúna todas las evidencias; en México, en un porcentaje alto, aún y teniendo todas las evidencias, a las mujeres nos culpan de lo que vivimos a manos de nuestros violentadores, sean mujeres u hombres.

Las mujeres feministas o no, a las que llaman feminazis porque no están de acuerdo a seguir siendo sumidas en valores patriarcales, desvaloradas, invisibilizadas, descalificadas, cosificadas, suprimidas, maniatadas, violentadas, hoy salimos a las calles a gritar Ni una menos. Por la igualdad. Contra la violencia de género. Por el derecho a decidir libremente la maternidad. Contra la brecha salarial. Cero tolerancia a la discriminación. Miles de mujeres de todo el mundo han participado este miércoles 8 de marzo en el Paro Internacional convocado por el día internacional de la mujer. En España, Bélgica, Polonia, Ucrania, Turquía, Japón, han cesado de trabajar, de consumir, de participar en los cuidados domésticos durante un buen rato y han salido a la calle para mostrar qué ocurriría si se parara la mitad de la humanidad. Si se paran las mujeres, se para el mundo.

 

En el año de 1910, en el desarrollo de la II Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas, reunida en Copenhague, se manifestaron para reiterar la demanda de sufragio universal para todas las mujeres y, a propuesta de la socialista alemana Luise Zietz, se aprobó la resolución propuesta por Clara Zetkin proclamando el 8 de marzo como el Día Internacional de la Mujer Trabajadora. Día que también la ONU hasta el año de 1979 los aprobó y propuso en el seno de la organización, sin embargo en México se celebra desde 1935, y es hasta las dos últimas generaciones que se ha hecho cada vez más visible y ha tomado relevancia el tema. Y esto debido al Caso Algodonero, lo que conocemos malamente como las “muertas de Juárez”, que hasta en la forma de referirnos a casos de feminicidios borramos la evidencia de que fueron brutalmente asesinadas a manos de un hombre que las violo, torturo, mutilo y las dejo en baldíos como si fuera una basura y que el gobierno no hizo absolutamente nada, o como el caso de Jacinta Francisco Marcial, mujer indígena otomí, acusada de secuestrar seis agentes de la Agencia Federal de Investigación (AFI), donde la prueba refutable fue una foto de ella, atrás de 6 “afis”, un 26 de marzo de 2006, toda una fabricación atrás de cada uno de los casos que llegaron a la Corte Interamericana de los Derechos Humanos, y que nos sentencian a todo el estado mexicano a prepararnos, a no ser corruptos, un sueño muy muy lejano, y esto es un mal general, al punto donde tenemos a cientos y cientos de personas culpables de los delitos de violación y feminicidio en las calles, y una mujer indígena con una sentencia de 21 años de prisión por haber secuestrado a 6 hombres, agentes de la policía más altos, fuertes físicamente, digo, una contra 6, como le hizo, y tres sentencias que nos dejan en mal, nos expone ante el mundo, un mundo competitivo, un mundo donde nos deja indefensas a las mujeres como para tener una asociación social liderada por extranjeros violentando a las mujeres mexicanas, específicamente aquí en Morelia, por parte de Laura Flores contra Unión Nacional de Resineros AC, donde Renato Gustavo de origen chileno hostigo laboralmente a esta mujer justificándose en que las mujeres mexicanas deben de estar acostumbradas a ese tipo de tratos inhumanos.

 

Por lo que este día, no hay nada que festejar, al contrario, llena de impotencia tanta impunidad frente a cada caso donde una niña o niño, o mujer es violentada, donde la responsabilidad del agresor recae en tu falda, en la hora en la que ibas caminando por la calle, o porque 146 mujeres fueron quemadas por exigir un mejor espacio laboral.

Soy feminista, y hoy estoy en huelga.

 

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