Resistencia y Descolonización en las Autonomías Indígenas

Resistencia y Descolonización en las Autonomías Indígenas

Jul. 16. 2018. 16:18
  |  
Idi Media Publicaciones
Idi Media Publicaciones
Compartir

Una Mirada a las Luchas Sociales

Resistencia y Descolonización en las Autonomías Indígenas

 

Raymundo Ortiz Martín del Campo / Colaborador de IDI Media

 

En días pasados muchas comunidades indígenas de nuestro estado discutieron a su interior si habían de regirse por el método de la vía electoral, partidista o si habían de hacerlo con base a un modelo propio que se ha venido llamando de usos y costumbres. La situación es digna del análisis crítico de las formas de gobierno. Debemos recordar que el municipio es una institución del derecho romano que llega nosotros tras la conquista española, sin embargo, los mismos españoles solamente mantenían los ayuntamientos en los territorios colonizados por peninsulares, a suerte de que los territorios que continuaron siendo indígenas eran repúblicas de indios, siempre custodiadas y sometidas al régimen español; las reformas borbónicas intentaron suprimir estas formas de gobierno, pero no fue hasta el México independiente en que se intentó estandarizar la célula de la administración pública en el municipio y su órgano de gobierno el ayuntamiento.

 

En el afán igualador y civilizador de los liberales del siglo XIX y los revolucionarios del XX había que ser todos iguales, muy mexicanos y adoptar formas de vida política uniformes, aunque fueran españolas. De esta forma Las comunidades Indígenas sufrieron una nueva colonización, ésta, una colonización interna, de la que Pablo González Casanova ha estudiado tanto. Además del despojo de las tierras que trajo el liberalismo del siglo XIX hubo un despojo político al impedirle a los pueblos indígenas ejercer sus formas de gobierno. Más aun, gran parte de las comunidades indígenas se convirtieron en tenencias y quedaron circunscritas a una cabecera municipal con población mestiza o criolla, reproduciendo así el mismo régimen español de subordinación racial y generando un racismo institucional subyacente en las constituciones de los estados.

 

Las comunidades indígenas desde entonces tienen un jefe de tenencia que según la constitución de Michoacán es un órgano auxiliar del ayuntamiento. Es decir que subordina a las autoridades comunales al mando de los ayuntamientos. Esto al menos legalmente pues en la práctica las comunidades indígenas eligen a sus jefes de tenencia y tienen más facultades que las que les otorga la ley pues ejercen las que el pueblo les confiere.

 

En la materia observamos que de la constitución nacional se desprenden los lineamientos municipales para las constituciones de los Estados y las leyes orgánicas municipales solamente reglamentan. De esta suerte existe una verticalidad jurídica donde de una norma superior se estandariza la forma de gobierno. Tenemos un orden político dimanado no edificado. Imaginemos que está construido desde la torre hacia los cimientos y no al revés, como cualquier albañil lo haría. Pues bien, los ejercicios autonómicos de los pueblos indígenas de hoy están revirtiendo la lógica de poder. Se construye el poder de abajo hacia arriba.

 

El ejemplo de Cherán es claro, a partir de cada barrio se eligen a los representantes del concejo mayor. La construcción de estas autonomías que surgen de la discusión entre vecinos sobre la forma de gobierno es una verdadera experiencia de lo que los occidentales llamaron contractualismo. Donde cada vecino está discutiendo si conviene o no el sistema de partidos. Donde discuten si realmente el arrasador triunfo de MORENA los representa. Discuten en uso de su soberanía popular como gobernarse y además si desean participar en la política nacional instalando casillas como Nurío o no haciéndolo como en Cherán, pero en ambos casos eligen a sus autoridades sin la necesidad de partidos al interior de su comunidad.

 

Por otra parte, Los partidos tienen también una estructura centralista y emanada del centro político oligárquico que son las cúpulas. Este sistema es también ajeno a las comunidades originarias. El ejercicio que palpamos en los pueblos que buscan ejercer su autodeterminación sin la injerencia de los partidos políticos es un ejercicio de descolonización. Cada vez son más los pueblos originarios que se quitan esa estructura de dominación impuesta por la política occidental con campañas nacidas de la lógica neoliberal del consumo y el libre mercado.

 

En la construcción de una política propia, las comunidades han mirado hacia atrás, han preguntando a los ancianos como tuvieron noticias de su organización anterior y reflexionando y buscando una mejoría para adaptarla a los tiempos modernos los pueblos originarios están reafirmando su derecho a la libre determinación y desprendiéndose de los discursos dominantes y colonizadores que nos han venido imponiendo moldes políticos que nos son ajenos.

 

En conclusión, los pueblos originarios que hoy construyen su autonomía son quienes pueden ser cimientos para reconstruir toda la nación de abajo hacia arriba.

 

Nota del editor: Este artículo es de Opinión y refleja la visión del autor, no necesariamente el punto de vista de IDI Media.